Barney Hill le quitó los binoculares a su esposa, salió del auto y se paró en la ruta desierta para observar desde más cerca. El ovni con forma de plato se desplazó silenciosamente hacia la izquierda y se acercó de frente al auto detenido. Entonces Barney sufrió un enorme shock: a través de los binoculares pudo distinguir unas ventanitas iluminadas a los costados de la nave, y detrás de las ventanitas pudo ver el interior iluminado donde había entre cinco y once figuras de aspecto humano que estaban ocupadas trabajando. Para Hill, los humanoides parecían vestir una especie de uniforme negro brillante con gorras puntiagudas. Sus movimientos le recordaron a los soldados alemanes realizando un ejercicio militar. Desde adentro del auto, Betty Hill podía oír a su esposo exclamando: “¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer! ¡Esto es ridículo!”


Los Hill dijeron que la nave se acercó tanto a ellos que cubrió el campo de visión de los binoculares. Barney volvió al auto en estado de histeria, según recordó su esposa, lo puso en marcha y se alejaron por la ruta. Los Hill llegaron a su casa sin más novedades, pero esos pocos minutos los iban a perseguir durante años.

Betty Hill empezó a soñar todas las noches con una aterradora experiencia con un ovni. Barney Hill sufría de aprensión, de insomnio y su úlcera de duodeno empeoró. Cuando trataba de revivir el hecho en su mente, Hill se sentía perturbado al advertir que no podía explicar todo lo que había sucedido en el lapso de las dos horas transcurrido desde el momento en que encontraron al ovni hasta el instante en que llegaron a su casa. ¿Adónde había estado? ¿Qué había ocurrido, realmente?


Como su ansiedad aumentaba, los Hill decidieron buscar ayuda médica. Un clínico de su pueblo les recomendó que consultaran a un eminente psiquiatra de Boston, Benjamín Simon, para ver si mediante regresión hipnótica podrían revelar el misterio que rodeaba a la noche del 19 de septiembre y retomar sus vidas. El tratamiento psiquiátrico comenzó en diciembre de 1963, más de dos años después del supuesto encuentro con el ovni. Bajo un estado profundo de hipnosis, Barney y Betty narraron una historia mucho más extraña que la que aparentemente se encontraba en su nivel consciente. El doctor Simon tuvo encendido su grabador todo el tiempo que le llevó a Barney Hill describir su secuestro a manos de raptores extraterrestres.


Hill recordó haber sido llevado por una rampa hacia el interior de la nave. De inmediato dijo que lo trasladaron a una habitación para someterlo a un examen.


“Podía sentir cómo me revisaban con sus manos…Miraron mi espalda, y los podía sentir tocando mi piel…, como si estuvieran contando mi columna vertebral… y luego me dieron vuelta, y de nuevo me revisaron. Me abrieron la boca, y yo podía sentir dos dedos que la cerraban. Después oí como si vinieran más hombres, y los podía sentir que se desplazaban por el costado de la mesa en que yo me encontraba. Algo me raspó con suavidad, como un palito contra mi brazo izquierdo. Y luego esos hombres se fueron. Al rato volvieron, me pusieron los zapatos, y pude bajar de la mesa. Pienso que me sentí bien porque supe que había terminado… Bajé por la rampa y abrí mis ojos y seguí caminando. Vi mi auto… y Betty venía caminando por la ruta, y luego abrió la puerta.”


Betty Hill contó una historia similar sobre el examen físico. A ella le pareció que tomaron muestra para luego analizarlas. “Al entrar en esa habitación (comenzó su relato) vienen con un hombre que habla inglés. Se queda por un minuto, no sé quienes son; creo que tal vez sea la tripulación… y entra otro hombre. No lo he visto antes. Creo que es un médico. Traen la máquina… es algo parecido a un microscopio, pero un microscopio con gran lente. Me dio la idea de que estaban tomando una fotografía de mi piel. Luego toman algo similar a un abrecartas, pero no lo era, y raparon mi brazo aquí… había como un trozo de celofán o plástico, o algo así, ellos rasparon y colocaron lo que sacaron en ese plástico”.


Betty Hill dijo que pidió al que parecía el líder que le informara de dónde venía su nave, y él le mostró la ubicación en un mapa de estrellas. Luego fue escoltada de regreso a la rampa y entonces pudo regresar al auto.


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Dos aspectos particulares de la historia de los Hill han ayudado a darle credibilidad ante muchos investigadores y/o científicos. El primero es un mapa de estrellas que Betty Hill dibujó siguiendo sus sesiones de hipnosis. El mapa se basaba, según dijo, en el que le mostró el líder de los extraterrestres. A fines de la década de los ’60, una maestra de escuela primaria y astrónoma aficionada, de nombre Marjorie Fish, leyó la historia de los Hill y decidió ver si el mapa de Betty coincidía con algún sistema estelar cercano. Después de construir un modelo en escala de las estrellas que se encuentran dentro de un radio de treinta y tres años luz de la Tierra descubrió que el mapa se correspondía bastante (aunque no de manera exacta) con una visión de nuestro Sol y las estrellas vecinas desde unos pocos años luz más allá del sistema estelar de los Retículos Zeta. Varios astrónomos verificaron la exactitud del modelo de Fish. Curiosamente, muchas de estas estrellas eran desconocidas (al menos para los terrícolas) hasta que se publicó el catálogo de 1969, es decir, ocho años después de la experiencia de los Hill. Para estar seguros los críticos argumentaron que la coincidencia entre el modelo y el mapa de estrellas de Betty Hill fue una afortunada coincidencia, pero los defensores del relato de Hill sostienen que las diferencias parecen no tener importancia.
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