Se graban los círculos sagrados en el suelo… respetando sumamente la tradición. Signos cabalísticos y extraños nombres de entidades diabólicas rodean el circulo trazado junto con una barrera de sal, que tendrán como objeto protegernos de la entidad diabólica en cuestión.

Las velas, los inciensos, las ofrendas y la daga sagrada empuñado enérgicamente por el oficiante o sacerdote, confieren a la escena un ambiente completamente irreal. La luna llena, que preside un cielo plagado de estrellas, supone el escenario ideal para completar tan misterioso contexto.


El mago, oficiante inicia la invocación, convinando el latín tradicional con el Creol, su lengua materna. Y los demás escondidos de los supuestos demonios invocados, tras el protector círculo mágico, contenemos la respiración y concentran nuestra atención al máximo… si todo sale según lo previsto, en unos instantes se materializaría ante nosotros Astaroth, uno de los demonios legendarios, que han protagonizado los grandes tratados de Alta Magia de los siglos XIV, XV o XVI.
Sobre los libros prohibidos


Algunos de esos textos prohibidos, los Grimorios, se han conservado hasta hoy escapando de las llamas de la inquisición, o a la persecución de los Papas.


“El Gran Grimorio” está considerado como uno de los libros más autorizados en lo concerniente a los pactos diabólicos. Resulta difícil, como ocurre con todos los grimorios, datar la fecha de su redacción, al no haberse localizado ningún manuscrito anterior a la fecha de su impresión, que ocurrió en el siglo XVIII. Para algunas fuentes debe ser posterior al Grimorium Verum pero para otros es contemporáneo, o incluso obra del mismo autor, del Lemegeton o “Clave Menor de Salomón”, obra datada con cierta seguridad en el año 1500.

Atribuido a un tal Antonio del Rabino, un mago veneciano que afirmaba haber redactado la obra basándose en textos autógrafos del mismísimo rey Salomón (Hijo de David y profeta del Antiguo Testamento), en el Gran Grimorio se especifica con detalle como invocar y pactar con Lucifer . Consciente de los riesgos que encerraría el pacto con el diablo su autor, el Gran Grimorio incluye toda una serie de cláusulas llenas de dobles sentidos, y escapatorias, que permitan burlar al diablo cuando éste se presente para reclamar su parte en el pacto. Al fin y al cabo, toda una eternidad de tormentos inenarrables, a cambio de unos pocos años de beneficios materiales, no son un buen negocio para nadie… ¿o si?

Salve satanas
Salve satanas
Salva satanas
In nomine die nostri satanas luciferi exelsi
Potentum tou mondi de inferno,
Et non potest Lucifer imperor, rex maximus,
Dus ponticius glorificamus et in modods
copulum adoramus te
Satan omnipotents in nostri mondi
DOMENI AGIMAS IESUS IESUS NASARENO
REX IUDEORUM
In nostri terra satan imperum
In vita lucifer ominus fortibus
Obsenum corporis dei nostri satana prontem
Reinus Glorius en in terra eregius
Luciferi imperator omnipotnets
Salve satanas
Salve satanas
Salve satanas


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