La palabra “fantasma” desciende de un vocablo griego que significa “aparecer” o “mostrarse” y la palabra se asocia directamente con la manifestación física de un ser que no se encuentra en dicho lugar. El eminente investigador Frederick W. H. Myers, socio fundador de Society for Psychical Research (1889) y uno de los primeros estudiosos científicos del tema, amplió la definición diciendo que “se trata de una manifestación de energía personal persistente” que se extiende más allá de la muerte de la persona que la emite.

En muchas religiones, sobre todo en la fe primitiva, existe la creencia de que el ánima sale del cuerpo en momentos de inconsciencia, como por ejemplo durante el sueño. Estas religiones también sostienen que después de la muerte el espíritu merodea junto al cuerpo del difunto. Una práctica común entre los grupos que profesan este tipo de creencias consiste en aplacar a los espíritus ofreciéndoles comida, ropa y otros objetos que puedan resultarles útiles en el mundo espiritual. En muchas civilizaciones primitivas las posesiones personales del difunto, incluidas sus armas, sus animales domésticos y en ocasiones su propia esposa, se entierran o incineran con el cuerpo. El culto a los antepasados, así como el luto en muchas civilizaciones modernas, es probable que tengan su origen en la creencia en los espíritus.

Lo cierto es que en muchas partes del mundo, apenas una casa da señales de estar embrujada y apenas sus habitantes afirman que vieron moverse cajones y volar objetos, estilo poltergeist, se ponen en movimiento camarógrafos y cazafantasmas que saben sacar jugosos dividendos e industrializar la ingenuidad.Suele intervenir la policía, y no faltan los grupos de escépticos militantes que señalan que las fotos no muestran nada, y que los fenómenos paranormales tienen la curiosa propiedad de producirse justo cuando no hay nadie para presenciarlo.

El físico Donald Wright hace un minucioso análisis de las propiedades físicas de los fantasmas. Partiendo de algunas habilidades y limitaciones (por ejemplo, su capacidad de atravesar paredes, pero su tendencia a permanecer confinados a sitios como castillos o casas embrujadas), y apoyándose en las propiedades de la mecánica cuántica, Wright calcula el peso y la densidad de los fantasmas y llega a sorprendentes conclusiones. Por empezar, son tan livianos que la única manera de observarlos es con poca iluminación (todo objeto iluminado recibe una presión por parte de la luz, que aceleraría al fantasma inmediatamente fuera de nuestra vista). Lo cual, coincide con los testimonios, y explica por qué los fantasmas aparecen siempre en la oscuridad y abundan más en la región de Europa boreal que en los trópicos.
Pero además y puesto a que la masa de un fantasma es minúscula, muchísimo menor que la de un electrón, (de un billonésimo de billonésimo de millonésimo de gramo), se necesita una cantidad de energía realmente ínfima para conferirle una velocidad apreciable (hasta un 70% de la velocidad de la luz). Como esta velocidad es mucho mayor que la necesaria para escapar del campo gravitacional de la Tierra, el más mínimo empujón (como el que puede producir una brisa) llevaría al fantasma más preciado, y aún al más pesado, a salir disparado fuera de nuestro planeta a una velocidad tal que en pocas horas abandonaría el sistema solar y emprendería un viaje a las estrellas. Lo mismo ocurre con la agitación térmica. Basta una temperatura de 20º centígrados para que alcancen una velocidad cercana a la de la luz. Muy pocos fantasmas, por lo tanto, podrán ser vistos, a menos que sean muy fríos (temperaturas cercanas a 273º bajo cero).

TIPOS DE APARICIONES

Publicado en 1943, el libro “Apparitions” (“Apariciones”) fue escrito por el investigador F.N.M. Tyrell y divide las apariciones fantasmales en 4 grupos. En reglas generales, esta clasificación sigue vigente hasta nuestros días y es la guía primaria que aplican por igual científicos y “cazadores de fantasmas”.

Apariciones frecuentes: Bajo este rubro se agrupan aquellos fantasmas que aparecen regularmente en un mismo lugar. Por lo general, no se trata de manifestaciones que causen miedo y en muchos casos llegan a ser naturalmente aceptadas por las personas que frecuentan el sitio de las mismas. 


La mayoría de las fotos que prueban la presencia de los fantasmas fueron obtenidas en estos casos y lugares y sorprende la cantidad de pruebas que provienen de iglesias y capillas. Mayoritariamente se percibe la presencia de imágenes difusas de clérigos, peregrinos o personas entregadas a la plegaria. Una de las apariciones más notables fue fotografiada por el reverendo K. F. Lord en Newby, North Yorkshire. Al revelar las fotos de su iglesia que había tomado, el vicario Lord se sorprendió vivamente al detectar frente al altar la presencia semitransparente de un ser espectral y encapuchado que parece contemplar al mundo desde cuencas oculares vacías.

En 1935, un fotógrafo profesional y su ayudante se encontraban realizando tomas de una mansión ancestral – Raynham Hall – en Norfolk, Inglaterra. Mientras trabajaban frente a una hermosa escalera, el asistente dijo haber visto “una forma femenina fantasmal” descender por los escalones alfombrados. El fotógrafo no la vio pero, al revelar la película, la luminosa imagen apareció nítidamente. Informado del tema, el dueño de casa – marqués de Townshend – identificó a la aparición como “la dama de marrón”, cuyas materializaciones vienen siendo reportadas en Raynham Hall desde 1835. El propio Lord Townshend la había visto junto a 2 testigos en 1926.

Llamada “La Dama de Marrón de Raynham Hall” vista al momento de revelar por Mary Evans.

A veces, los lugares de aparición se multiplican a partir de un factor aglutinante. Es el caso puntual de los fantasmas del piloto Bob Loft y el ingeniero de vuelo Don Repo, quienes fallecieron el 29 de diciembre de 1972 al estrellarse el avión de la empresa norteamericana Eastern que conducían. La nave cayó en los pantanos de la Florida y no hubo sobrevivientes entre las 101 personas a bordo. A partir de ese momento, tripulantes de diversos vuelos de la misma línea reportaron apariciones de sus colegas fallecidos. Las manifestaciones se produjeron con mayor intensidad en aquellos aviones del mismo tipo que el accidentado (un TriStar) que habían recibido como repuestos piezas extraídas del avión conducido por Repo y Loft. El tema fue estudiado fondo por el escritor John G. Fuller quien entrevistó a numerosos empleados de Eastern. Estos a su vez aseguraron que varios testigos que habían insistido ante las autoridades de la línea respecto de las apariciones recurrentes habían sido pasados a retiro o amenazados con el despido. A otros se los había presionado para que visitaran a un psiquiatra contratado por la empresa y los libros de vuelo en los que se habían asentado las apariciones desaparecieron misteriosamente. El problema llegó a ser tan conocido en el mundo de las líneas aéreas que en 1974 mereció un artículo en el boletín de la US Flight Safety Foundation.

Apariciones post-mortem: Este tipo de manifestaciones no se asocia con un lugar en especial o un hecho concreto sino con la muerte reciente de la persona que se corporiza.

Apariciones críticas: Se trata de manifestación de la presencia de una persona que está viviendo una experiencia importante pero desconocida para la persona que está siendo testigo de la situación. En general, dicha experiencia es un accidente, enfermedad, experiencia límite o bien la muerte del individuo.

Apariciones inducidas: En estos casos, no se trata de la manifestación corpórea de la presencia de una persona muerta o moribunda sino de la materialización deliberada y voluntaria de alguien. En el libro mencionado, Tyrell se muestra sorprendido de que este tipo de apariciones no hayan sido estudiadas más a fondo cuando los viajes astrales han recibido grandes cuotas de atención.

FANTASMAS VS POLTERGEISTS


Los investigadores del tema insisten en que no hay que confundir fantasmas con manifestaciones del fenómeno denominado “poltergeist”. Estudiosos y testigos de ambos tipos de hecho sobrenatural han manifestado que en los 2 casos la temperatura del ambiente en el que se produjeron descendió de un modo notable, tal como se muestra en “El sexto sentido”. Pero, mientras que los “poltergeist” movilizan objetos sin materializarse, los fantasmas adquieren forma corpórea – sólida o transparente – y nadie los ha visto arrojar objetos, si bien en algunas oportunidades se han materializado simultáneamente con un fenómeno de este tipo. Entre los fantasmas de existencia comprobada se han establecido algunos patrones de conducta y rasgos comunes. 

Por ejemplo, que parecen obedecer a la ley de la perspectiva, variando de tamaño y forma de acuerdo al punto desde el cual se los observa. Cuando parecen sólidos, tienen la capacidad de reflejarse en los espejos y producen ruidos asociados a sus movimientos corporales. Sin embargo, su presencia dura sólo unos instantes, como si sus reservas de energía se agotaran rápidamente. Además, es más común que los fantasmas se manifiesten ante un grupo de personas que ante una sola pero esto no quiere decir necesariamente que todos los presentes perciban la aparición. Esto ha sido entendido por algunos estudiosos como una suerte de “seguro” de los espectros para que la posibilidad de que su aparición sea calificada como “fenómeno intersubjetivo” (creado en forma conjunta por las mentes de los presentes) quede descartada.



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