Hola, me llamo Neus (no es mi nombre real) soy de Madrid y tengo 24 años, esta historia que a continuación voy a contar sucedió hace por lo menos 10 años y la tengo grabada a fuego en la memoria.
El caso es que éramos 5 amigas que nos gustaba jugar a hablar con los espíritus de la ouija, hacíamos “supuestas” invocaciones a espíritus y así pasábamos los ratos de aburrimiento, por supuesto nadie se creía nada de lo que allí pasaba. Era una tarde de verano y yo llevaba un vestido negro y sacamos la ouija y nos pusimos a invocar espíritus. La habitación en cuestión tenía la puerta cerrada y estaba recién pintada por una gotera en el techo.

Bueno pues estábamos allí invocando espíritus y de pronto la flecha se movió bruscamente, una amiga se puso a chillar que lo dejáramos y otra más intrépida preguntó que quién estaba allí, que dónde estaba y que demostrara que era un ser de otra dimensión.
De pronto la puerta y la ventana se abrieron de par en par y en la ouija se podía leer que el espíritu decía que estaba en el techo observándonos desde arriba. Yo me levanté y le dije gritando que se fuera, y de pronto sentí como si algo me empujara desde atrás, por la espalda. Acto seguido la puerta y la ventana se volvieron a cerrar de golpe y ahí termino todo.
Entonces yo me enfade con mi amiga (la dueña de la casa) y le dije que por qué tenía que hacer esas tonterías, ella juro que no había hecho nada y que el hecho de que la puerta y la ventana se abrieran a la vez la parecía del todo increíble.

Pasaron como 20 minutos hasta que nos empezamos otra vez a tranquilizar, nadie se atrevía a salir de la habitación, hasta que yo me levanté y dije que me iba, que tenia que estar en casa para cenar. Entonces, al levantarme para salir por la puerta les di la espalda a mis amigas y una de ellas grito !!!!Mierda que es eso que tienes en la espalda!!!.
El resto empezaron a gritar y a decirme que me quitara el vestido negro, yo me puse muy nerviosa y así lo hice, al ver la espalda puedo definir perfectamente lo que allí había, eran dos marcas parecidas a dos pezuñas de cabra impresas en el vestido negro con los restos de yeso que había en el techo.
Yo no se si esto será imaginación nuestra, el caso es que yo tiré ese vestido y nadie volvió nunca a hablar de ese tema.

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