Cuenta la leyenda varias historias referentes al Barranco de Badajoz famoso lugar situado en Güímar -en la isla de Tenerife- donde también son muy famosas las pirámides de güimar.
La historia
Actualmente, si visitamos el barranco podemos encontrar un inmenso paraje de vegetación y unas viejas minas abandonadas incluso con la maquinaria aún montada.



Las leyendas del barranco son varias, la primera de ellas -y la más conocida- habla sobre los seres o entes blancos, enigmáticas figuras de apariencia y forma humana que desprenden un intenso color blanco y han sido vistas cerca de este lugar.

Cerca del año 1912, dos mineros trabajaban en una de las galerías de agua del barranco más próximo a Izaña, cuando la pared de la galería en la que estaban trabajando se les derrumbó, dando paso a un pasaje bastante extenso, donde pudieron observar a tres seres completamente blancos que comenzaron a acercarse a ellos.
No hace falta decir que las carreras de los mineros debieron ser también bastante extensas. La segunda de estas historias del Barranco de Badajoz es la de la niña de las peras:
Nos remontamos a los primeros años de 1900. Se cuenta que los padres de una niña enviaron a su hija al barranco en busca de fruta pero ésta desapareció y no volvió a su casa. La zona fue rastreada completamente por vecinos y amigos de los padres, los cuáles desesperados buscaban a su hija sin encontrarla por ningún lado. Finalmente, desanimados, la dieron por desaparecida.
Varios años más tarde, la niña regresó a su casa, asombrosamente con el mismo aspecto que tenía al marcharse aquel día a buscar fruta, como si los años no hubieran transcurrido para ella. La niña contó a sus atónitos padres que había llegado al barranco buscando la fruta que sus padres le habían encargado y se quedó dormida al pie de un peral. Allí fue despertada por un ser muy alto vestido de blanco.
Contó la niña que este ser no le inspiró ningún miedo, y accedió a seguirle cuando se lo pidió. La niña acompañó al ser blanco hasta el interior de una cueva en la que habían unas escaleras por las que descendieron hasta llegar a una especie de jardín en el que habían más seres como él.

Finalmente el ser la acompañó de nuevo a la entrada de la cueva y se despidió de ella, que recogió las peras y fue camino a su casa. Ella pensaba que sólo habían pasado unas horas, sin embargo habían pasado más de 20 años.
Actualmente se escuchan muchas historias de gente que ha pasado noches en el barranco o ha entrado a la gruta que existe en el barranco y ha escuchado la voz de la niña en forma de murmullos.
Existen dos historias más sobre el barranco de badajoz, como la de los seres alados.


La noche del 1 de julio de 1991 un grupo de personas se adentraron en el barranco curioseando por haber oído sobre sus misterios. Se cuenta que ascendiendo por el barranco, llegaron a un punto donde escucharon una especie de aleteo bastante cerca, poco más arriba de sus cabezas. Casi en un acto reflejo, uno de ellos que tenía la cámara en la mano, aunque no veía nada empezó a disparar la cámara. Aunque se quedaron asustados y no vieron nada, no dieron mayor importancia al suceso, al menos hasta que revelaron la foto y vieron, de forma bastante borrosa a una especie de persona alada.
Recuerdo haber oído sobre este tema en un programa de televisión de madrugada hace algunos años, tercera dimensión o algo así, no recuerdo el nombre ya que no suelo ver mucha televisión. También he encontrado este relato en un foro. Aunque pueda ser poco creíble, es bastante curioso. Finalmente, la última de las historias: La isla de cristal.
A mediados de los 90 hubo una avalancha de avistamientos de OVNIS en el Barranco de Badajoz. Se cuenta que desde la parte interior del barranco y mirando hacia el mar podía verse una isla que parecía de cristal y que no encajaba con ninguna de las otras islas Canarias.

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De esta isla despegaba verticalmente una luz en forma de nave y cuando la luz había alcanzado cierta altura se precipitaba a gran velocidad hacia el barranco y acababa estrellándose contra una de las paredes de este, desintegrándose y desapareciendo.

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