Leyendas de brujas, Moll Dyer en Leonardtown, Meryland, la leyenda lleva siglos contándose, desde 1697.
Moll Dyer vivía en una choza, los habitantes del pueblo la tenían por bruja, le echaron la culpa de las malas cosechas, y de otras desgracias, quemaron su casa y la dejaron a su suerte bajo el más crudo invierno.

Moll Dyer era una inmigrante irlandesa pobre a quien se le tenía en poca estima. Vivía sola en su choza, sobrevivía de la caridad. Era una extranjera, y los habitantes del pueblo pensaban era una bruja y hacia rituales que habían traído la desgracia al pueblo.

La leyenda

Cuenta la leyenda que los vecinos de Leonardtown allá por el año 1697, pensando la supuesta bruja les había traído mala suerte con su cosechas y animales se unieron con antorcha cuerdas y se dirigieron de noche hasta su casa.
Dicen que la mujer aterida de frio se apoyó en una gran roca donde dejó sus huellas de las rodillas y las manos sobre la piedra, luego con una de sus manos apuntó al cielo y murió congelada. Su cuerpo fue encontrado días después. La leyenda dice que su cuerpo ronda la tierra buscando a los hombres que la obligaron a dejar su casa. La tierra cerca de sus cabaña dicen está maldita ya que los cultivos no crecen y se han registrado un número inusual de rayos.

Quemaron su casa, sin embargo Moll Dyer pudo escapar de su choza y se dirigió al bosque. Viajó más de cinco kilómetros bajo un frío intenso. Finalmente cayó rendida sobre una gran roca dicen que maldiciendo a sus enemigos.
En la gran roca donde dicen se apoyó Moll Dyer dejó grabadas, las huellas de su manos y rodillas mientras maldecía a sus enemigos.
Como las leyendas tienen distintas versiones dicen que Moll Dyer había bebido, la perseguían hombres  del pueblo con antorchas y ella huyó al refugio del  bosque cercano donde murió.
Aunque la superstición popular de aquella época acusara a Moll Dyer de bruja, en realidad es otra historia donde el fanatismo y la histeria colectiva llevan a la violencia.
Historicamente no hay pruebas documentadas de la existencia de Moll Dyer.
Sin embargo si se ha encontrado documentación antigua de  una tal Maria Dyer que procedía de una familia de tintoreros y podría haber residido en Leonardtown entre 1600 y 1700.
La historia  de Moll Dyer se cita en una escritura de 1857, se le dio nombre a un camino que hoy se llama Moll Dyer Road.

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