Una de las historias más bellas de La Biblia está en el libro del profeta Daniel. Y ya, en el capítulo 1 del libro de Daniel se recoge hace miles de años una gran enseñanza, que tiene que ver, en este caso con la alimentación de los seres humanos.
Daniel es uno de los llamados “Profetas Mayores” de La Biblia, en el Viejo Testamento; uno de los grandes profetas de Yaveh Dios, cuyas profecías sobre los periodos de la Historia y el fín de los tiempos se complementan con las profecías del libro de Apocalipsis.


Hacia el año 598 a.C. el Rey de Babilonia, Nabucodonosor, conquistó Jerusalén, y muchos hebreos, entre ellos Daniel y otros jóvenes hebreos, fueron llevados cautivos a Babilonia. Y Daniel y algunos de sus amigos fueron escogidos para ser criados y educados en palacio.
Y como a los muchachos hebreos que fueron instalados en palacio se les quería obligar a comer la comida real y el vino de palacio, Daniel dijo a Melsar, jefe de los eunucos sobre el grupo de Daniel:
- Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber. Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas.
Daniel dice al jefe eunuco del Palacio de Nabucodonosor que si quieren verlos con buen aspecto que les permitan tener una alimentación vegetariana.

Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la comida real. Y el rey no halló a otros que fueran mejores que ellos.


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Tal como se narra en el libro de Génesis, los primeros humanos que vivían en el Jardín de Edén hacían una alimentación natural, compuesta de variedad de vegetales y frutas.
Después, tras la expulsión del Edén, para sobrevivir en un mundo contaminado por la maldición y el pecado, los seres humanos se han visto en una situación de tener que ingerir alimentos extraños, tales como las carnes de los animales, peces, etc…
El resumen de esta consecuencia es que los alimentos extraños, en general, al no ser el combustible perfecto para el cuerpo humano, producen mucha basura en las células, lo cual provoca el envejecimiento y el deterioro del organismo.
Algún día, el ser humano volverá a alimentarse con la comida perfecta original.


Mientras tanto, podemos intentar, tal como mostró Daniel, tener una alimentación lo más vegetal y natural posible, que se traducirá en nuestra mejor salud.



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