La Bruja de Bell se manifestó por primera vez en un pequeño y tranquilo pueblo de Tennessee, Red River, en 1817. Eran tiempos de pureza, inocencia, virtud… y de terrores innombrables para una familia cuyos miembros serán recordados como las víctimas del maleficio más importante de la historia norteamericana.
Esta aterradora presencia apareció un día en la granja con ansias de sangre. Pero, ¿qué era? ¿La encarnación del mal? ¿Un fantasma? ¿Un espíritu? ¿Una bruja? ¿Un demonio?
La leyenda es lo único en lo que podemos basar nuestras hipótesis.

Un día de caza cualquiera, John Bell, su hijo y un amigo, se adentraron en el bosque en busca de presas sin saber que en esta ocasión… las presas eran ellos. Una densa niebla cubrió el bosque como una manta. Una figura misteriosa se movía rápidamente entre los árboles, confundiendo a los atentos cazadores. De repente, una criatura amenazadora se materializó de la neblina y se lanzó violentamente contra John. Con el rifle cargado, éste disparó a la bestia pero la criatura se esfumó tan rápido como había aparecido.
Ese fatídico día, los extraños ruidos comenzaron a escucharse en casa de los Bell. Parecía que alguien estuviera arañando y golpeando las ventanas. El suelo de madera crujía bajo el peso de pisadas invisibles, como si alguien, o algo, estuviera moviéndose por la casa. ¿Eran ratones? ¿Ratas? O quizá algo mucho más siniestro…
Repentinamente, una terrorífica presencia apareció en el dormitorio de la hija, Betsy. Le arrebató las mantas y susurró su nombre con una voz que erizó todos y cada uno de los pelos del cuerpo de la joven. Al principio, la familia intentó convencerse de que estos miedos eran causados por pesadillas terroríficas. Pero ese no era más que el principio. El maleficio creció más allá de cualquier explicación lógica y razonable.
Los amigos de la familia, James Johnston y Richard Powell, fueron los primeros en saber de estos extraños hechos y en experimentar el inolvidable fenómeno de primera mano. Hombres de buena reputación, pensaron que estas macabras alteraciones no eran más que fantasías… hasta que los gritos comenzaron a oírse en la quietud de una escalofriante noche.
Al subir corriendo las escaleras, se encontraron a Betsy luchando por su vida mientras era arrastrada violentamente por el suelo por un ser invisible con una fuerza sobrehumana, que le arrancaba el pelo del cuero cabelludo. Suspendida en el aire, Betsy fue abofeteada, golpeada y maltratada, mientras su madre, su padre y sus amigos observaban con horror lo que ocurría, sin poder detener la paliza.

Las noticias del maleficio se difundieron, hasta que un conocido de la familia, y futuro Presidente de EEUU, el General Andrew Jackson, oyó hablar de los espantosos hechos que ocurrían en casa de los Bell. Acompañado por un equipo de hombres de confianza, Jackson llegó a casa de los Bell para conocer personalmente al ente impuro. Y el ente dio la talla, agrediendo violentamente a Jackson y a sus hombres hasta que se marcharon presas del terror.


Este espeluznante ser atacó a la familia cada noche durante cuatro años. El fenómeno combinaba respiraciones, susurros, crujidos y gritos que iban en aumento hasta convertirse en ataques dignos de la peor pesadilla. Se presentaba repentinamente, los asustaba, los torturaba y luego desaparecía. Hasta la noche siguiente. Con cada brutal ataque, el ente se hacía más fuerte. Al final, les hablaba, se burlaba de ellos y les increpaba. Desesperados por saber quién era o cuál era el origen de estos maliciosos ensañamientos, buscaron la ayuda del residente más culto del pueblo, su amigo Richard Powell.

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Toda explicación lógica apuntaba a la vecina de los Bell, Kate Batts, una mujer excéntrica, que la mayoría del pueblo consideraba una bruja. John Bell y Kate Batts eran más que vecinos. Fueron socios, aunque el negocio de tierras en el que se asociaron salió mal, y Kate se quedó con la sensación de haber sido traicionada y engañada. Delante de mucha gente, Kate maldijo no sólo a John, sino a toda su familia, que entonces vivía feliz y gozaba de buena salud, incluyendo a su hija Betsy. Las agresiones se intensificaron. La joven Betsy sufría ataques constantemente mientras dormía, era golpeada, arrastrada y atacada. La familia Bell se encontraba impotente, sin poder librar a su hija de este ser ineludible. Su rendimiento escolar empeoró. Comenzó a ver visiones… Cuando todo acabó, nunca volvió a ser la de antes.
Los ataques eran cada vez más virulentos y empezaron a afectar psicológicamente a John Bell. En un terrible acto de venganza final, el ente asesinó maliciosamente a John utilizando una toxina venenosa. A pesar de haber logrado matar al patriarca, el terrorífico ente no había acabado con la familia Bell. Juró volver siete años más tarde, y así lo hizo, con ganas. Tras esta aterrorizante visita, la bruja de Bell prometió volver una vez más, 135 años más tarde…
No sólo volvió, sino que esta vez no se marchó. Muchos de los que se acercan a visitar el hogar de los Bell aseguran vivir experiencias escalofriantes y ofrecen pruebas fotográficas de su interacción con el ente.
A pesar de que pueda resultar una historia extraña e irreal, el maleficio de la bruja de Bell es un relato verdadero que ha sido documentado por muchos testigos oculares y corroborado por declaraciones juradas. Algunos dicen que las personas que escuchen su historia serán las siguientes víctimas de su terrible maleficio. Ya habéis leído su historia, ahora vosotros sois los siguientes……

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