“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las Regiones Celestes”. Efesios cap 6 vers 12 leemos
Existen 3 cielos diferentes: el primer cielo es el cielo atmosférico de la Tierra, el 2º cielo es el cielo estrellado en la inmensidad del espacio estelar, y el tercer cielo es aquél en donde moran el Dios Altísimo, Creador del Universo, y sus ángeles.
Los demonios habitan y tienen su base y hogar en las regiones estelares del 2º Cielo, que es el cielo astronómico, el inmenso espacio que está bañado por las estrellas, sistemas solares y planetas.
Desde el principio de la historia en la Tierra los ángeles rebeldes o dioses-demonios bajaron a la Tierra y la dominaron. Y desde hace 6.000 años, que es la edad de los seres humanos en la Tierra, han esclavizado también a toda la humanidad.
Así pues, los dioses-demonios, desde la más remota antigüedad, han ejercido su dominio sobre todo el espacio estelar, y también tienen tomado al planeta Tierra, como rehén de su estrategia criminal.
Pero no es que los demonios tengan su hogar aquí en la Tierra, ni mucho menos debajo de la Tierra, en el Interior de la Tierra Hueca. Simplemente tienen tomada la Tierra, pero tienen sus bases, sus tronos, y sus capitales poderosas situadas en distintos puntos del espacio estelar.

Los dioses demonios no tienen autoridad sobre la Tierra Hueca; por eso es que allí vive una civilización humana más avanzada, libre de la contaminación y de la degeneración diabólica. Allí, en el Interior de la Tierra, viven todavía personajes bíblicos conocidos, como el profeta Enoc, el profeta Elías, y todos los transferidos y resucitados a lo largo de la Historia humana. Pues la Sagrada Escritura afirma que solo se puede morir una vez, aparte de la 2ª muerte final en la Gehena o Lago de fuego, que se encenderá por un espacio de tiempo durante el Juicio Final.
Los demonios se mueven por todas partes, en diferentes dimensiones, excepto en aquellas en donde su entrada está prohibida por el Creador. Pero si tuviéramos que hablar de cuál es la capital principal de los demonios, dentro del vastísimo espacio estelar, o dónde se encuentra su principal base secreta, entonces tendríamos que referirnos a la región estelar formada por la Constelación de Orión y el sistema estelar triple de Sirio. Orión está situado debajo de Sirio, siendo ambas regiones vecinas, y ambas forman una misma región estelar, que los antiguos egipcios llamaban el Duat.
El llamado Cinturón de Orión está formado por las estrellas Alnitak, Alnilam, y Mintaka, conocidas como “Las Tres Marías”, y guardan una correspondencia exacta con las tres pirámides de Gizeh en Egipto, según demostró Robert Bauval en su obra “El Misterio de Orión”. Gizeh estaba reflejando, como en un espejo, la capital del universo astronómico, según la mitología egipcia. La finalidad de las pirámides es, pues, religiosa; no cristiana, sino de culto hacia los dioses demonios.
El 24 de diciembre, Sirio, la estrella más brillante del cielo, se alinea con las tres estrellas del Cinturón de Orión. Esa conjunción es la que celebra y adora el paganismo católico y masónico.
Por otra parte, también Sirio en realidad es un conjunto estelar triple, formado por 3 soles o estrellas, llamadas Sirio A, Sirio B, y Sirio C, descubierta ésta última hace poco tiempo relativamente, en 1995.
Las tres estrellas, que se repite en ambas formaciones, hace referencia, en las mitologías de muchas culturas, a las tres deidades satánico-paganas: Baal, Astartet y Tamuz, variando dichos nombres según sea el idioma, en griego, babilonio, caldeo, egipcio, etc…

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Orión, El Cazador y la Estrella Sirio en su mano. El cinturón de estrellas de Orión se alinea con las pirámides de Gizeh


Representación egipcia de Orión 

(Osiris) y Sirio (Isis).
En la antigua mitología y cosmogonía egipcia, se identificaba a Orión con el dios Osiris, y a Sirio con la diosa Isis, y se describe a ambos formando un matrimonio sagrado entre dioses primigenios. Según la forma gráfica de la constelación, Orión (Osisis) es el Cazador, y lleva en su mano izquierda a Isis, Sirio, que es la estrella más brillante del firmamento estelar, visto desde la Tierra. Sirio se puede ver a pleno día, con el Sol sobre el horizonte.
Los Dogones, en Mali.
Aparte de la referencia egipcia a Sirio y Orión, el pueblo de los dogones en el país africano de Mali, también conserva unas raíces religiosas, remotas en el tiempo, conectadas con la estrella de Sirio. Los antiguos egipcios y dogones ya sabían que Sirio era un sistema que se componía de 3 estrellas. Las tradiciones religiosas de estos pueblos, y de otros más, hablan de la llegada de unos seres poderosos que bajaron a la Tierra, procedentes de la región estelar de Orión. Y curiosamente, tanto los mesopotámicos como los dogones precisaron que esos seres visitantes tenían un aspecto físico reptiloide. Una descripción verdaderamente inquietante.
Una vez que hemos considerado que la capital y base secreta principal de los dioses demonios está en la Región Estelar de Orión, secundariamente existe otra importante base de estos seres extraterrestres abyectos en la Región Estelar de las Pléyades. De ahí que en muchas referencias de místicos, esoteristas, ufólogos, supuestos abducidos, etc… hablen de la civilización extraterrestre de los Pleyadianos. Porque, efectivamente, algo de cierto hay en todo ello. Como dice el refrán: “Cuando el río suena, agua lleva”…. Además de estas dos, existen otras zonas estelares, probablemente menos importantes, como Draco, Alfa, etc.., en donde también se han instalado estos seres inicuos.
Las diferentes razas de extraterrestres, de las que se habla a menudo en círculos de místicos, ocultistas, abducidos y ufológicos, podría referirse en realidad a las diferentes bases de dioses demonios extraterrestres que existen por todo el espacio, ya que todos estos seres extraños pueden adoptar cualquier aspecto, a voluntad.
En la Biblia se hace mención en algunas ocasiones a la Osa Mayor, Orión, y Las Pléyades, para recordar a todos los seres del universo, que el Dios Yahweh es el Señor, Dueño y Creador de la Osa, Orión, Draco, las Pléyades, y de todo el universo estelar. Y que por tanto, Orión y las Pléyades le pertenecen a él.
Job 9:9  ”Él (Yahweh) hizo la Osa y el Orión, las Pléyades, y los más remotos lugares del sur”.

Job 38:31  “¿Podrás tú anudar los lazos de las Pléyades? ¿Desatarás las ligaduras de Orión?


Amós 5:8  “Buscad al que hace las Pléyades y el Orión, vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la tierra: Yahweh es su nombre”. 
La Escritura se refiere a estas dos regiones estelares no por casualidad, sino porque estos profetas, Job y Amós, sabían perfectamente que concretamente en dichas regiones celestes se concentraba el poder de las tinieblas. Cuando el texto cita a la Osa, Pléyades y Orión, dice precisamente que el Creador puede convertir las tinieblas en mañana, en clara alusión a estos lugares como las capitales de las tinieblas, pero que un día serán limpiadas.
Apocalipsis revela que dentro de poco tiempo, en el tiempo del fín, habrá una Gran Guerra en todo el Espacio estelar, tras la cual los ángeles inicuos serán arrojados hacia la Tierra. Ni siquiera podrán refugiarse ya en el planeta Marte, el cual será también liberado. Los astrónomos detectarán una gran actividad energética inusual, y unos choques gigantescos de fuerzas, que estarán teniendo lugar en diferentes zonas estelares.
Todo esto nos lleva a advertir que dentro de poco tiempo, en los siguientes años, seguramente veremos grandes destellos, explosiones y movidas estelares en estos puntos, sobre todo en Pléyades y Orión, ya que está a punto de desatarse la Gran Guerra que habrá en el Cielo Estelar, de la que se habla en Apocalipsis:
“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. 

Apocalipsis cap 12 vers 7 al 12.
Las huestes celestiales de Yahweh están a punto de desalojar a los demonios de sus bases secretas de Orión, Pléyades, y de los demás lugares estelares en donde se hicieron fuertes. Una vez que tenga lugar esta guerra estelar, todo el espacio será liberado, incluído el planeta Marte, la Luna, y todos los planetas de nuestro sistema solar. Entonces los demonios, entre los que estará Satanás en persona, bajarán corriendo para refugiarse en la Tierra, que será ya el último reducto del Universo en donde todavía siga reinando el imperio del Mal.
Las bases principales de Satanás y de las huestes del Mal, como Sirio, Orión, y las Pléyades, entre otras regiones celestes, van a ser atacadas en breve tiempo por los ejércitos celestiales de nuestro Dios y Creador Yahweh. 
  1. Dice la Biblia que “Los carros (ovnis) de Yahweh se cuentan por veintenas de millares de millares”. Salmos cap 68 vers 17.

  1. “Vienen de lejana tierra, (de otro planeta similar a la Tierra), de lo postrero de los cielos, Yahweh y las armas de su ira, (los carros voladores), para arrasar toda la tierra”. Isaías 13 vers 5. 
Entonces los dioses reptiles y sus secuaces se van a hacer fuertes y a atrincherar en la Tierra y para ello están preparando su reinado y control tiránico sobre toda la Tierra, a través de la construcción de un Nuevo Orden Mundial. Desde las posiciones fuertes que van a desplegar en la Tierra, la Elite reptiliana y sus lacayos masones van a intentar resistir el gran ataque del ejército invasor y celestial de Yahweh. Mientras todo esto acontece, los seres humanos y todas las criaturas de la Tierra siguen como rehenes de los malvados. 
Pero Apocalipsis y los libros proféticos de la Biblia profetizan que la élite de reptiles demonios, los actuales dueños de la Tierra, serán arrasados y sucumbirán anta la Gran Invasión Celestial de Yahweh que llegará próximamente a la Tierra.
“Cuando comiencen a suceder estas cosas, levantaos, y alzad vuestras cabezas porque vuestra liberación está cerca”. Lucas 21:28.
En tanto y en cuanto toda la prole de dioses demonios reptilianos estén refugiados aquí en la Tierra, gobernarán tiránica y criminalmente a la Tierra entera, por medio del Nuevo Orden Mundial, un sistema de Gobierno Unico Mundial que ya está siendo construído por las organizaciones masónicas y satánicas que manejan el poder y los gobiernos en la Tierra. Este sistema falso y criminal nos querrá presentar a Satanás como si fuera Yahweh y al Falso Mesías o Anticristo como si fuera Jesucristo.

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Y toda la historia diabólica criminal, mantenida en el universo y en la Tierra durante miles de años, terminará cuando regrese el verdadero Hijo de Dios, Jesucristo, a la Tierra en su 2ª Venida. En ese glorioso y preciso momento, la Tierra habrá sido también, por fín, liberada, de manera que ya no existirá más el Mal en ningún rincón de todo el Universo entero.
Hay algunas iglesias supuestamente cristianas y denominaciones religiosas que presentan a la región estelar de Orión como la zona celestial sagrada en donde mora el Dios Padre Yahweh y sus ángeles. Esto es una falsedad, que lo único que revela es que las enseñanzas de esas iglesias han sido traqueteadas y manipuladas por unas cúpulas masónicas de poder que gobiernan sobre esas iglesias que se presentan como cristianas.
Los maestros masones y satanistas saben perfectamente, como lo sabían los antiguos egipcios, quienes son los seres que verdaderamente están en la región celeste de Orión, que no son precisamente el niño Jesús y los angelitos. Si ya en el Antiguo y Pagano Egipto había un culto sagrado hacia Orión y Sirio, esto no puede nunca ser de origen cristiano ni bíblico.

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