Unos montajes de muerte
Hoy os traigo unas curiosas fotografías pertenecientes al National Media Museum. Éste conjunto de fotografías de supuestos espíritus pertenecen a un álbum desenterrado en una tienda de antigüedades y libros de segunda mano de Lancashire, por uno de los conservadores del Museo. El autor de las fotografías fue un controvertido y polémico médium llamado William Hope (1863-1933).

 


Hope nació en la ciudad de Crewe y se dedicó a la carpintería hasta  aproximadamente 1905, cuando se interesó por la fotografía de espíritus (muy de moda en aquella época), tras capturar la imagen de un supuesto fantasma al retratar a un amigo.
Se unió a un grupo de fotógrafos de Crewe que compartían la misma afición. A este grupo de unió el Arzobispo Thomas Colley y a partir de ese momento, comenzaron a hacer público su trabajo. En la época de la Primera Guerra mundial, mucha gente acudía a este grupo de fotógrafos paranormales para intentar contactar con aquellos seres queridos que habían muerto en la contienda.

En 1922 William Hope se trasladó a Londres y pasó a formar parte de un grupo mucho más profesional. El peculiar grupo fue investigado en varias ocasiones por organizaciones psíquicas inglesas, sospechando éstas  que las fotografías eran un fraude. Y así lo confirmó y publicó Harry Price, de la Sociedad de la Investigación Psíquica de Londres. 

Price recopiló pruebas sobre los métodos que usaban para crear los montajes fotográficos, entre otros, el uso de platos de cristal suspendidos para aguantar las imágenes fantasmales. Aunque nadie pudo probar como en las fotografías aparecian rostros de familiares que no estaban en el lugar y que nunca antes se habían fotografiado. (En algunos casos, en otros más tarde se comprobó que los rostros pertenecían a otras fotografías pertenecientes a las mismas familias y que prestaban a los fotógrafos).


Pese a esto, las fotografías de espíritus de estos grupos continuaron teniendo fervientes seguidores, entre ellos el más famoso, Sir Arthur Conan Doyle. Y las prácticas continuaron hasta bien entrado el siglo XX. William Hope murió en Londres el 7 de marzo de 1933.

Pese a que las fotografías hoy en día nos puedan parecer ridículas, pues a simple vista se observa que son burdos montajes, no ocurría lo mismo a principios del siglo pasado. Pues la fotografía era un privilegio de unos pocos y la ignorancia de la sociedad sobre las técnicas usadas era prácticamente total. Nadie sabía cómo se debía aparecer un espíritu en una fotografía y, por supuesto, dieron por validas todas estas imágenes pagando grandes sumas de dinero por ellas.


La muerte también se veía de un modo diferente al que se ve hoy en día, era una costumbre extendida el fotografiar a sus seres queridos tras fallecer, pues en muchas ocasiones, ésta era la única fotografía que quedaba de ellos para el recuerdo. Es fácil entender que muchos recurriesen a estos grupos de fotógrafos paranormales tras no tener otra opción. Si no habían conseguido tener un retrato de ellos en vida o tras su muerte, un retrato de su espíritu era lo único que les quedaba para poder mantener vivo su recuerdo.

A todas estas fotografías, al igual que las postmortem, se les reservaba un lugar de exposición privilegiado en los hogares.

Información e imágenes pertenecientes al archivo público del National Media Museum

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