Oliver fue un chimpancé capturado en el Congo que se hizo famoso en los años setenta por sus apariciones circenses. Su fama se multiplicó cuando empezaron a correr rumores sobre su extraño aspecto físico. Oliver tenía las orejas puntiagudas y una cabeza con una forma más parecida a las humanas que la del resto de chimpancés.

Convivió durante dieciséis años con dos entrenadores de animales: Frank y Janet Burger. Compraron a Oliver junto a otros tres chimpancés que le rechazaban del grupo. Sus cuidadores dijeron que Oliver, a veces, se comportaba como un auténtico humano y que era más inteligente que otros monos. Pero lo que más destacaba era su preferencia por caminar erguido.

Los rumores continuaron creando una leyenda acerca de su fisonomía. Se decía que tenía un olor diferente al de los chimpancés, que se veía más atraído por las hembras humanas que por las de su especie y que el resto de chimpancés lo rechazaban como un espécimen extraño.

Incluso se llegó a decir que le encantaba ver la tele y tomarse una copita después de comer.

En 1976 fue comprado por Michael Miller, un abogado de Nueva York. Las razones de su venta, al parecer, fue el acoso sexual que recibía la señora Burger por parte de Oliver.

En 1993 se le hicieron las primeras pruebas genéticas que desvelaron asombrosos resultados, ya que cabía la posibilidad de que Oliver tuviera 47 cromosomas y no los 48 propios de un chimpancé.

Tras muchos dueños, su historia cayó en el olvido hasta que en 1997 fue localizado en unos laboratorios de experimentación animal y conducido a una institución de protección de animales situada al norte de San Antonio, Tejas.

Las pruebas de ADN realizadas en la Universidad de Chicago demostraron que Oliver siempre fue un chimpancé. Pero hasta entonces, hubo muchas teorías acerca del extraño comportamiento de Oliver:

Oliver era un híbrido entre humano y chimpancé fruto de de una relación zoofílica o de un experimento científico.

-Oliver era un chimpancé con una mutación genética.

-Oliver era una nueva especie no clasificada del grupo pan.

-Oliver era el eslabón perdido entre los hombres y los monos.

-Oliver era un chimpancé y todo lo que se dijo de él estaba exagerado o fue adiestrado para que tuviese esos comportamientos.

Después de las pruebas genéticas se evaluaron pruebas de otra índole. Los estudios descartaron la hipótesis del híbrido pero no que se tratase de un chimpancé con alguna combinación casual de rasgos poco usuales. Pruebas radiográficas mostraron unas rodillas soldadas de tal forma que sólo podía caminar en posición erguida.
En cuanto a su inteligencia, su C.I. era apenas superior al de un mono común y hubo gorilas hembras que superaron a Oliver en intelecto. Muchos científicos creyeron que lo más probable es que sea un chimpancé con alguna mutación genética.

Lo que parece decir la ciencia es que es inviable un híbrido de humanos y chimpancés ya que no pertenecemos al mismo género.



COMPÁRTELO


 
Top