¡QUE ES LA OUIJA? La oüija (según la grafía recomendada por la RAE)1 ) o ouija (pronunciado /uíya/ o /uísha/) es un tablero dotado de letras y números con el que supuestamente se puede entablar contacto con los difuntos. Es muy similar al juego de la copa, en el que se coloca una copa boca abajo rodeada por las letras del alfabeto y los participantes colocan el dedo índice en la base de la misma. 

Posiblemente, el mayor peligro que entraña la práctica de la Ouija, es lo sencillo que resulta acceder a ella. Cualquiera puede hacerlo. Por tal motivo, potencialmente todos podemos convertirnos en "practicantes" de este popular juego. Sin embargo, creo que podríamos establecer y agrupar tres tipos distintos de motivaciones que inducen a este tipo de experiencias. 



En el primer grupo, se hallarían los "curiosos". Solo les atrae, el poder experimentar si "aquello" realmente funciona. En segundo lugar, quienes tratan de "aferrarse" a un método que les permita seguir en contacto, con sus seres queridos que ya dejaron este mundo. Finalmente, los que desean explorar, investigar o indagar, desde una perspectiva -según cada cual- parapsicológica, transcendentalista, espiritual, o incluso extraterrestre. Entre los primeros, observamos que frecuentemente y tras algunas sesiones, dejan de practicar la Ouija, una vez saciada su curiosidad y cuando tales experiencias dejan de ser "novedosas". Entre los segundos, dependiendo del grado de aceptación que otorguen a los mensajes recibidos, pueden trasformarse en verdaderos defensores de una forma de comunicación con otros planos de existencia; o bien desengañados y perdida su fe, desistirán en su empeño. 


¿PELIGROS AL JUGAR EL ENDEMONIADO JUEGO? 
Los mayores peligros que entraña la práctica de la Ouija, son los que tienen relación con los aspectos psicológicos y emocionales de los participantes. La Ouija posee un alto grado de atracción; ello, es indudable. Nos abre las puertas a unos universos desconocidos, sean estos "interiores" o "exteriores"; y ello siempre puede aportar una cierta fascinación. Personas inmaduras, sugestionables, ansiosas, o simplemente que estén atravesando un mal momento en sus vidas, son un "caldo de cultivo" excelente, para que la adicción haga acto de presencia. 

Por ello, nunca nos debemos obsesionar con tal práctica, ni con los mensajes. No creamos a pies juntillas todo lo que se nos trasmite a través de sus comunicados. Cuidado con las medias verdades, a veces son más peligrosas que las mentiras. En muchas ocasiones, los participantes solo se acuerdan de aquellas cosas trasmitidas con cierta coherencia y consideradas como "verificables"; pero se hace caso omiso de muchas imprecisiones, ambigüedades y datos contradictorios. 

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EN CONCRETO 
1. Alteración o supresión de la personalidad. Superposición de una o varias personalidades que parecen corresponder a seres del bajo mundo como prostitutas, drogadictos, asesinos, sicópatas y que con frecuencia condicionan el comportamiento del sujeto, obligándolo a actuar contra su voluntad y en consecuencia.

2. Producción espontánea de fenómenos paranormales observables como ruidos, daños, combustión súbita, demografías, sangrados en la piel, aportes de objetos como piedras de gran tamaño o animales, como tortugas.

3. La mayor parte de los “contactos “no enriquece a las personas y mas bien se trata de seres perversos, burlones o mentirosos y que fácilmente se vuelven obsesores o dominadores.

4. Apoderamiento de espacios, viviendas, objetos como vehículos o animales o incluso armas. Pueden causar inconvenientes, accidentes o desgracias.

5. Alteraciones severas de la salud de los operarios, las mascotas o las plantas.

6. Intromisión inconveniente en las relaciones emocionales de las personas o incluso la ruptura de relaciones amorosas o filiales.

7. Obsesiones para los operarios tal punto que pueden alterar sus concepciones, sus posesiones o sus actuaciones. Los espíritus son determinadores de muchos accidentes incluso de asesinatos y suicidios.
8. Alteración del sueño y la tranquilidad. Se observan delirios de persecución y paranoias.

9. Con cierta frecuencia se observan actividades delictivas determinadas por espíritus o apoyadas por ellos.

10. Hay quien utiliza la OUIJA para contactar espíritus y esclavizarlos para hacer brujería con ellos. 
Cuando usted o un relacionado presenten este tipo de problemas acuda, sin vacilación, a un exorcista ya que la visita a un médico, un siquiatra o un sicólogo no le resuelven el problema. 



Por otro lado, nunca la deben practicar personas con componentes psicológicos obsesivos. Cualquier mensaje en forma amenazante o catastrofista hacia ellos, puede desembocar en trastornos neuróticos difíciles de superar. No creo que la práctica con la Ouija pueda generar ningún proceso psicopatológico. Pero, si activar ciertos desequilibrios subyacentes, dentro del individuo. Puede destapar contenidos inconscientes y desarrollar una problemática psíquica que hasta ese momento permanecía latente, aunque oculta y ajena a la conciencia del individuo. 

Sé, que para quienes han perdido a alguien allegado, la práctica de la Ouija puede convertirse en un consuelo que puede hacer más llevadero los instantes de intenso dolor. Pero no es el momento más oportuno para ser objetivos. En estos casos, la necesidad de creer puede nublar nuestro espíritu crítico. En dicho estado, donde la afectividad y el equilibrio emocional están afligidos, es el momento menos propicio para realizar este tipo de prácticas. 



Y no importa, que nos posicionemos a favor o en contra de un contacto con el Más Allá. No importa que aceptemos la hipótesis espiritista o la mecanicista. Porque incluso descartando que sean entidades ajenas a nosotros, las promotoras de los mensajes, la Ouija puede depararnos también considerables peligros. Y es que, muchas veces, a los "fantasmas" que más hay que temer, son los que se albergan en nuestro interior. 




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