Maya era una chica muy amable, a la que le gustaba ayudar a los demás. Se podría decir que era muy buena persona, además de ser realmente hermosa.
Sus ojos eran azules como el mar, sus cabellos le llegaban hasta los hombros y tenían un oscuro color negro. Su piel era algo pálida, la cual, combinada con el negro de su pelo la hacía aún más bella. Casi siempre iba vestida con ropa de color rosa y llevaba una gorra blanca. 

Justo aquél día cumplía 18 años. Pero como no había podido preparar ninguna fiesta para celebrarlo y no se le ocurría una idea mejor, salió a pasear.
Eran ya las ocho de la tarde, por lo que el pueblo donde vivía ya empezaba a estar oscuro.

Llevaba un buen rato caminando cuando la vió. Sentada en un banco se encontraba una niña de cabellos rubios que no debía tener más de 10 años. Iba vestida con un camisón blanco, cuyas mangas estaban completamente manchadas de sangre, lo cual asustó a Maya. Se acercó lentamente a la niña, y con horror pudo observar que tenía el rostro lleno de rasguños y algunas heridas más graves por las que no paraba de salir sangre. Por si fuera poco, a la pequeña le faltaba un ojo.

-¿Cómo te llamas?- le preguntó Maya a la niña, pensando en como podía seguir viva.
-Rosalie...y TÚ- le miró fijamente con el ojo que le quedaba- vas a ayudarme...- su voz sonaba escalofriante, aún siendo tan joven.
-¿Y en que puedo ayudarte?- dijo Maya, intentando ocultar el miedo que sentía. 
-Verás, el día en el que morí se produjo un tremendo error. Por alguna razón, mi alma y mi cuerpo de separaron, y yo me sentía perdida... Sin querer me metí en el cuerpo de una chica, llamada Rosalie, la cual tenía siete años. Tres años después, la asesinaron, o, mejor dicho, ME asesinaron. Y ahora necesito que me ayudes a saber que me pasó en mi antigua vida, la real. Lo que pasa es que yo... vengo del futuro.-
La joven no podía creer lo que acababa de escuchar. Presa del pánico, corrió hacia su casa.
Al llegar no encontró a sus padres en ninguna habitación, la única que le faltaba por revisar era el baño. Cuando abrió la puerta y vió lo que tenía delante, no pudo evitar gritar de espanto.
En el suelo se encontraban los cuerpos sin vida de sus padres, decapitados y cubiertos de sangre.

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Entonces reparó en que había algo escrito en el espejo, con sangre. Lo leyó:

EN MI VIDA ANTERIOR, MORÍ EL DÍA EN QUE CUMPLÍA 18 AÑOS, MI NOMBRE ERA... MAYA.

Al dia siguiente, la encontraron muerta junto a sus padres, pero no había rastro de sangre en el espejo.

Enterraron a la familia en el cementerio. En la lápida de Maya ponía, exactamente:

\'\'Maya Luna Vera,
1991- 2009
Siempre te querremos.\'\' 

Pero, inexplicablemente, dos días después algo había ocurrido. Esta vez, estaba escrito:

\'\'Maya Luna Vera & Rosalie Jane Rueda,
1991- 2009 / 2000- 2010
Siempre os querremos. Descansad en paz.\'\'

Un espíritu, un alma perdida, contemplaba la tumba desde lejos. Recordó con odio como aquella chica la había expulsado de su cuerpo, y una única palabra se grabó en su mente: VENGANZA

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