Edmund Gurney (izquierda); Frederic Myers (centro); Frank Podmore (derecha). 

El sitio Findmypast.co.uk, con base en Londres, ha descubierto los primeros intentos de estudiar las llamadas «apariciones» por parte de tres hombres: Edmund Gurney, Frederic Myers y Frank Podmore. Ellos fueron las figuras más importantes en los primeros años de la Sociedad para la Investigación Psíquica (Society for Psychical Research), y trabajaron en el comité para Apariciones y Casas Encantadas con el fin de encontrar evidencia de la supervivencia del espíritu humano tras la muerte. Sus trabajos fueron ampliamente difundidos por el editor de periódico, Pall Mall Gazette, y el periodista William Thomas Stead. Hacia el año 1882, cuando la Sociedad fue fundada, muchas de las investigaciones de estos ‘cazafantasmas’ victorianos involucraban sesiones espiritistas, espectros, casas encantadas, apariciones y médiums. 

Gurney, Myers y Podmore formaron un equipo para lidiar con los reportes de esta clase de actividad paranormal. Este año es el 30º Aniversario de la clásica película de culto Cazafantasmas. Censo de Fantasmas En 1888, Myers, entonces en el puesto de secretario de la Sociedad, convocó un censo de fantasmas. Se le solicitó al publico que reportara si ellos o sus vecinos habían tenido experiencias con presencias sobrenaturales. 

Las opciones para responder eran «Sí» o «No» a preguntas tales como: «¿Ha alguna vez, estando sano y completamente despierto, tenido la impresión de haber sido tocado por un ser humano o escuchado una voz o sonido que sugería la presencia de alguien cuando no había nadie?» Otras de las preguntas fue: «¿Es capaz de recordar, en el curso de la última década, si ha soñado de manera excepcionalmente vívida con la muerte de alguien a quien conocía, generándole este hecho una impresión tan angustiante que haya durado hasta que despertó en la mañana?» 

Los resultados fueron publicados por Stead en 1894, y la conclusión fue que «de los mil millones de personas viviendo actualmente en el planeta habría —de llegar todas a adultas— al menos diez millones que experimentaran en el transcurso de sus vidas apariciones de personas muertas». 

Este censo, llevado a cabo entre 1889 y 1892, también demostró que las mujeres eran más susceptibles a lo sobrenatural; un 12 por ciento de mujeres encuestadas que reportaron haber visto un fantasma en comparación con un 9 por ciento por parte de los hombres. 

Durante el siglo siguiente, en 1933, apareció un artículo en el Litchfield Mercury llamando a un nuevo censo de fantasmas. 

Recorte de periódico en donde se convoca a un censo de fantasmas. 

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Hipnosis y Telepatía 
Las investigaciones psíquicas de Gurney evidenciaban una notable mente analítica, un amplio conocimiento en ciencias, y una capacidad extraordinaria para el trabajo duro. Uno se sus experimentos más importantes fue sobre la transferencia de pensamiento, un fenómeno por el cual en 1886 pensó haber encontrado evidencia contundente. Los experimentos en hipnosis llevaron a Gurney a establecer la ocurrencia de trenes de consciencia secundarios o disociados en personas ordinarias (los hallazgos fueron publicados en Mind and in the Proceedings of the Society for Psychical Research). 

Dentro de las pesquisas psíquicas, cabe destacar casos de primera mano de aparentes telepatías «espontáneas», las cuales clasificó y publicó en Phantasms of the Living (1886), donde es el autor principal a pesar que nombra como coautores a sus compañeros F. W. H. Myers y Frank Podmore. El tema primario en Phantasms trata sobre lo que Gurney rotula como «alucinaciones telepáticas», lo que serían alucinaciones visuales o auditivas de personas conocidas justo en el momento de la muerte de éstas o la experimentación de hechos traumáticos —como accidentes— por parte de las mismas. El investigador argumentó que los casos no podían ser descartados debido a errores en el testimonio y que las coincidencias entre muertes y alucinaciones no correspondían a causas normales o a la casualidad. 

Esta última investigación generó una avalancha de opiniones y malintencionadas críticas, sin embargo el autor principal respondió a cada una de ellas con buen humor. De hecho, el escrito de Gurney es citado frecuentemente como un clásico en su campo. Asimismo, el coautor F. W. H. Myers disentía en algo con ciertas conclusiones de sus compañeros y proponía la existencia de un «mundo meteterial» , un mundo de imágenes que, tal como un sueño, subyacía al mundo físico. Pensaba que en vez de ser alucinaciones telepáticas como sugerían Gurney y Podmore, las apariciones poseían una existencia real y ocupaban regiones del espacio físico. 

Muertes misteriosas 

Stead, Gurney y Podmore se encontraron con la muerte en circunstancias descritas por algunos como misteriosas. Uno de los difusores más fieles de los trabajos de los «cazafantasmas», William Thomas Stead, murió a bordo del Titanic, siendo que él mismo había predicho que moriría ahogado. Gurney falleció producto de los efectos de una sospechosa dosis de cloroformo y su muerte fue caratulada como accidental. 

Podmore se ahogó en Malvern, Worcestershire; ninguno de sus parientes o colegas de la Sociedad para la Investigación Psíquica asistieron a su funeral. Nunca se supo la razón de esto último. 

Historias raras y espeluznantes 
Findmypast.co.uk también descubrió una colección de otras historias de fantasmas, muerte y terror al examinar los archivos de los periódicos de la época. 


Por ejemplo, un artículo de 1897 brinda detalles sobre un taxi embrujado. Dice que en una «noche gris» un conductor de taxi recogió a un hombre que huía de «enemigos invisibles». Luego de conducir el vehículo un rato y alejarse del lugar, el extraño pasajero se suicidó en el asiento trasero del coche. Pocos días después, el conductor fue encontrado muerto en su taxi, lo que llevó a creer que fue estrangulado por el fantasma del pasajero. 


En otro raro artículo se explica cómo una joven escuchó pasos detrás de ella mientras iba camino a la casa de sus abuelos. Se dice que aquella noche la chica corrió por su vida y se desmayó de cansancio y terror en la puerta de la casa, donde el abuelo la encontró fallecida. Los reportes sugieren que pudo ser asesinada por un burro que se encontraba inmutable parado a su lado.

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