Sin embargo, sobre él, hay dos puntos de vista opuestos. El primero es que el Empalador era un loco sádico que disfrutaba con el sufrimiento y vejación de sus víctimas. De acuerdo con el segundo punto de vista, fue un heroico luchador contra los odiados invasores turcos, y en el contexto de dicha lucha, los crímenes cometidos contra su propio pueblo fueron consecuencia de la cobardía de algunos de sus vasallos.
Fuera por la razón que fuera, antiguos manuscritos describen con todo detalle la crueldad del príncipe, y Husmeando por la Red lo comparte con sus lectores.

1. Un manuscrito del siglo XV narra con todo detalle la cruleldad de Vlad Tapes. En una ocasión dio una fiesta en palacio. Dos de los invitados fueron degollados antes de empezar a cenar y sus cuerpos fueron situados a ambos lados de la mesa, la sangre de los degollados fue recogida en sendos cubos. Después de cenar, Vlad mojó pan en la sangre de los degollados y se lo comió.

2. Drácula vengó a su padre matando a cientos de personas, pero no los mató de una forma cualquiera, con espadas romas arrancó el estómago de sus víctimas. Durante gran parte de su juventud Vlad estuvo preso en una cárcel turca. Cuando fue liberado se enteró de que su padre había sido traicionado por su propio pueblo, incluyendo a los boyardos, ricos terratenientes de Valaquia. Como el joven príncipe no sabía los nombres de los traidores, invitó a los terratenientes a un banquete, donde fueron ejecutados.



3. A Vlad Tepes le gustaba ser llamado Drácula, que significa “hijo del dragón”. Aunque con el tiempo la gente le dio un significado diferente, “hijo del diablo”, lo cual se ajustaba más a la realidad.

4. Drácula tenía un sentido del humor muy especial. Según cuentan las crónicas, cuando una persona fue empalada en una estaca, produciendole unos terribles espasmos, el príncipe comentó que era muy gracioso, que parecía una rana.
5. El empalamiento era la forma corriente de ejecución en la época del principado de Vlad. Puede parecer que Drácula era un loco que implantó esta forma de ejecución de forma caprichosa, pero era la forma “normal” de castigar un delito, independientemente de si el delincuente había cometido un asesinato o había robado una barra de pan.


6. Drácula eliminó a todos los enfermos y los pobres, quemándolos vivos en un intento de poner orden, a su manera, en las calles de la capital de Valaquia. Un día hizo llamar a todos los pobres, los enfermos y los vagabundos y organizó para ellos una fiesta en una de sus casas. Después de comer, Drácula cortésmente se excusó y salió, ordenando tapiar todas las ventanas y puertas de la casa. Entonces la casa se quemó con los invitados dentro. Según las crónicas de la época, nadie sobrevivió. A veces el príncipe mandaba quemar pueblos entero sin razón aparente.

7. Como resultado de cientos de asesinatos y de una represión brutal, Drácula tenía el pleno control de su pueblo y él lo sabía. Para probar hasta que punto era temido por sus súbditos, situó varias grandes copas de oro macizo en las zonas más transitadas de la ciudad. Se anunció que cualquier persona podía beber de ellas, pero en ningún caso las copa podías abandonar su emplazamiento. En ese momento, la población de la ciudad era de alrededor de 60 000 personas, pero durante todo el período del reinado del príncipe nadie bebió de esas copas, ni siquiera las tocaron, a pesar de que estaban a la vista de miles de personas que viven en la más absoluto pobreza.




8. Drácula mandó envenenar sus propios pozos, debido a la constante amenaza de la invasión turca. Durante la guerra contra los turcos, cuando éstos empezaron a ganar algunas batallas, Drácula mandó quemar sus propias aldeas para que los turcos no tuvieran un lugar donde descansar y reponer provisiones. Por otra parte, se habían envenenado los pozos y matado a miles de personas, por lo que todo lo que encontraron los invasores fue desolación.




9. El cuerpo de Drácula desapareció. Durante la guerra contra los turcos, el príncipe murió en el campo de batalla. Se cree que el cuerpo de Drácula fue enterrado en un cementerio a las afueras del Monasterio Snagov de Bucarest. Pero existen versiones contradictorias: unas sostienen que el cuerpo del príncipe nunca fue encontrado, otras, que los restos fueron enterrados, pero luego desaparecieron. La segunda versión parece ser cierta, porque Vlad III, probablemente fue enterrado junto a un tesoro y pudo ser víctima de los ladrones de tumbas.


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