Fueron vistos por primera vez en el año 1995 a casi 30 metros de profundidad en el fondo marino de las costas del sur de Japón, en las cálidas aguas de la isla de Amami Ōshima. 



Pero entonces su origen era un enigma, y ​​los buzos locales los denominaron "círculos misteriosos". Por su forma y su origen desconocido fueron comparados con los círculos de las cosechas, esos dibujos que 'aparecen' en campos de cultivo. 


No fue hasta 2011 que se aclaro el misterio y se descubrió quien era el culpable de las extrañas estructuras geométricas submarinas. La misteriosa criatura creadora de estos singulares diseños es un pequeño pez globo del género Torquigener, de apenas 12 centímetros de largo. 


Y estas esculturas en la arena del fondo del mar, son nidos de unos 2 metros de diámetro construidos y decorados con fragmentos de conchas y coral, por este pez durante una semana con el fin de atraer a las hembras. Los machos mueven laboriosamente sus aletas para lograr que los sedimentos formen patrones circulares increíbles. 


En julio de 2013 en el estudio publicado en la revista científica Nature: Role of Huge Geometric Circular Structures in the Reproduction of a Marine Pufferfish se explica que los machos nunca reutilizan el nido, y siempre construyen uno nuevo. 


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