Proyecto Arcoiris

Pocas personas en Grecia sospecharían que el Leon D-54, un buque destructor fuera de servicio y desguazado en 1999, habría sido medio siglo atrás el protagonista de uno de los experimentos científicos más polémicos de la historia realizados en Norteamérica. 

El Leon D-54 había estado al servicio de la Armada griega a lo largo de 41 años (1951-1992) cedido por el gobierno de los EEUU en un acuerdo de cooperación entre ambos países tras la Segunda Guerra Mundial. 



Su nombre había sido cambiado y en realidad se trataba del USS Eldridge (DE-173), el buque destructor escolta construido a principios de 1943 y que está señalado como el lugar donde se llevó a cabo el “Experimento Filadelfia”, un proyecto científico que en ningún momento ha sido confirmado ni descatalogado por parte del gobierno de los EEUU, pero que, a lo largo de muchísimos años, ha llenado miles de páginas en libros, revistas y diarios. 
La edición griega de la revista Playboy, en su número de octubre de 1996, llevaba en portada (junto a la foto de la playmate del mes) el titular de un artículo sobre el “Experimento Filadelfia”, también conocido como “Proyecto Rainbow”, un hecho ocurrido 53 años antes en Estados Unidos y que vinculaba el buque griego Leon D-54 con dicho caso. 

La única prueba sobre la que se han basado todos aquellos que han querido demostrar que realmente sí que se realizado dicho experimento se basan en el testimonio de Carlos Allende, la única persona que a lo largo de la historia se autoreconoció como único testigo visual de lo que “supuestamente” le sucedió el 28 de octubre de 1943 al USS Eldridge (DE-173). 

El siguiente texto está basado en las informaciones que facilitó Carlos Allende… 
Tras la entrada de EEUU en la SGM y ante el masivo hundimiento de más de un millar de embarcaciones aliadas por parte de los submarinos U-Boot del ejército alemán, se realizaron numerosos estudios para conseguir la “invisibilidad” de sus buques en los radares enemigos. Para ello se trabajo en base a la teoría de la relatividad de Albert Einstein y a la teoría dinámica de la gravedad desarrollada por Nikola Tesla. 


Con ello se pretendía crear un campo electromagnético capaz de disimular cualquier objeto y hacerlo indetectable. El efecto de este campo sería el de curvar la luz alrededor de un objeto concreto y hacer que éste se convirtiera en invisible. 


Se realizaron múltiples comprobaciones y se decidió poner en marcha el experimento. Para ello se utilizaría el buque, recién estrenado, USS Eldridge (DE-173). En la bahía de Filadelfia todo estaba preparado y el barco había sido equipado con generadores de gran potencia que produciría un campo electromagnético que permitiría su invisibilidad. 

La primera prueba se realizó el 22 de julio de 1943 con un pequeño grupo de marinos a bordo del buque. Tras poner en marcha todos los generadores, los científicos y militares que observaban todo el proceso desde otro lugar y que se encontraban resguardados del radio de acción de la radiación, observaron como una nebrina verde envolvia por completo al USS Eldridge (DE-173) haciéndolo indetectable en los radares instalados para su detección durante la prueba. Pero eso no fue lo único que sucedió, según el testimonio de Allende, el barco semidesapareció ante los ojos de todos los presentes durante unos segundos. Se había conseguido algo con lo que no se contaba: la invisibilidad total del objeto. Ante esta nueva evidencia, se decidió parar el experimento y seguir investigando sobre el tema. El objetivo primordial era convertir invisible para los radares a sus barcos pero no físicamente. Algunos miembros de la tripulación sufrieron algunos malestares como nauseas y fuertes cefaleas tras permanecer en el barco durante las pruebas. 

Tras unos meses de nuevas investigaciones se decidió volver a realizar un nuevo experimento con el mismo buque y en el mismo lugar. El 28 de octubre de 1943 se dispuso todo para intentar camuflarlo. Nuevamente se puso en marcha todo el dispositivo, se encendieron los generadores y una radiación electromagnética cubrió la embarcación. Esta vez no solo despareció en los radares y ante la vista de los presentes, sino que las crónicas cuentan que el USS Eldridge (DE-173) llegó a teletransportarse, apareciendo en Virginia a 200 millas de Filadelfia. 


Minutos después volvía a estar en el punto inicial. La supuesta teletransportación llevó consigo graves consecuencias para la salud de los tripulantes del buque. Tras el experimento muchos de ellos sufrieron importantes problemas mentales y físicos, pero la peor parte se la llevaron unos cuantos hombres que aparecieron incrustados en el acero del buque, debido a la desintegración molecular de este y vuelta a reconstruirse. 

El gobierno de los Estados Unidos jamás reconoció haber realizado este experimento e incluso presentó suficiente documentación que demostraba que en la fecha de los acontecimientos, el USS Eldridge (DE-173), se encontraba primero en las Bermudas y posteriormente en el puerto de Nueva York. Otra de las argumentaciones por parte de las autoridades de los EEUU sostiene que, de haberse realizado dicho experimento, jamás se hubiese cedido el buque al ejercito griego, siendo éste desguazado para ocultar posibles pruebas. 

Sea cual fuere la verdad, la realidad es que el caso del “Experimento Filadelfia” ha llenado la literatura de novelas e hipótesis sobre lo sucedido, documentales televisivos y más de un largometraje, pero, para la gran mayoría del colectivo científico y militar, la historia se enmarca dentro de las leyendas urbanas.. 

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