DRAGONES



Dragón Rojo

Los dragones rojos poseen una inteligencia excepcional y un tamaño gigantesco. Ambas cualidades los convierten en unos peligrosos enemigos que, además, son inmunes al fuego.
Son típicos de las colinas y las montañas. Sus escamas son rojizas y con el tiempo se hacen duras como si fuesen de metal. Son muy avariciosos y se desviven para incrementar su tesoro.
Suelen vigilar desde lo alto de montañas lo que consideran como su territorio, aunque este territorio es, a veces, compartido con los dragones cobrizos y plateados. Pero sus enemigos naturales son los dragones dorados, a los que consideran su único rival.
Se sienten superiores a casi todos los dragones y al resto de seres, por lo que nunca se plantean si el enemigo es considerable o no. Su arma de ataque es el aliento de fuego, aunque evitan usarlo si el enemigo es insignificante. Pueden lanzar los conjuros para crear pirotecnias, hipnotizar y sugestionar.

Dragón Negro
Un dragón negro es un ser de gran tamaño y bastante astuto.
A estos dragones se les encuentra en entornos cálidos y húmedos como los pantanos. Tienen escamas negras y brillantes, por eso les gusta salir a volar por la noche, cuando pasan desapercibidos.
Tienen la capacidad innata de respirar agua, por lo que se suelen esconder en pantanos a la espera de una buena emboscada.
Pueden escupir ácido (al que son inmunes) como método de ataque, y son capaces de lanzar conjuros para corromper el agua, hechizar a reptiles y producir un crecimiento vegetal en la zona donde se encuentran.
Sus guaridas están en cuevas húmedas y cavernas subterráneas. Allí les encanta acumular monedas.
Dragón Azul
Estos dragones de escamas azules son característicos de climas áridos y desérticos.
La tonalidad de sus escamas se funde con la del cielo, lo que les da ventaja durante un combate en el aire. Son enemigos naturales de los dragones ocre, que también habitan en los desiertos.
Tienen un gran tamaño y una inteligencia bastante alta, son muy feroces y defensores de su territorio. El desierto les permite vigilar con claridad su entorno, ya que apenas hay obstáculos.
Son amantes de los tesoros pero, sobre todo, de los zafiros. Los suelen depositar en las cuevas subterráneas donde habitan.
Tienen capacidad para lanzar conjuros muy interesantes para controlar los vientos, crear agua, crear un terreno alucinatorio e incluso crear un demonio de polvo.
Su aliento es un golpe de rayo eléctrico con anchura de 1,5 metros y 30 metros de largo. Suele atacar a distancia, para poder mandar sus rayos y que el enemigo no pueda actuar contra él. Los dragones azules presentan inmunidad a la electricidad.

Dragón Verde
Los dragones verdes, o dragones de los bosques, son seres de un tamaño bastante aceptable que suelen habitar en zonas con abundante vegetación.
Sus escamas son negras en el momento de la eclosión pero, con los años, se vuelven de un precioso verde esmeralda, quedando el dragón totalmente camuflado entre los árboles.
Les encanta jugar a perseguir a su presa, son crueles y buscan siempre la agonía de sus víctimas. Su aliento emana una nube de cloro venenoso. Lanzan conjuros para respirar en el agua, provocar enormes crecimientos vegetales y sugestionar a sus víctimas o enemigos.
Sus enemigos naturales son los gigantes de las colinas.
Dragón Blanco
Los dragones blancos habitan en las llanuras, montañas y en climas árticos.
Sus escamas blancas hacen que estos dragones sean casi imperceptibles en la nieve.
Estos seres tienen una inteligencia baja y su tamaño es de los más pequeños dentro de los dragones pero, aun así, son unos excelentes cazadores. Para sus ataques usan el aliento de cono helado, capaz de congelar todo lo que se ponga a su alcance. También luchan cuerpo a cuerpo.
Pueden lanzar conjuros para caminar por el hielo, crear una niebla helada y muros de hielo. Son inmunes al frío.
Sus guaridas se encuentran en cuevas heladas y subterráneas. Allí vigilan sus tesoros, entre los que suele haber bastantes ejemplares de su piedra favorita; el diamante.
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