¿Qué sucede durante las experiencias extracorpóreas o EEC? ¿Se viaja por el mundo físico normal, por otro hiperdimensional o tal vez por un mundo creado por los pensamientos? ¿Utilizamos nuestros ojos físicos, los ojos del alma o los de nuestra imaginación?


Las experiencias extracorpóreas suelen ser tan vívidas y parecerse tanto a la realidad cotidiana que quienes las han tenido tienden a pensar que ellos poseen un alma separable, tal vez ligada a un segundo cuerpo que puede sobrevivir plenamente consciente tras la muerte. Esta creencia arquetípica – presente en los pueblos más diversos desde la antigüedad – sostiene que el alma humana, ya sea antes o después de la muerte física, está esencial e inseparablemente ligada a algún vehículo cuasi-físico que nuestros sentidos humanos no pueden percibir.

El hecho de que en ocasiones la persona que se proyecta a un sitio concreto alejado de su cuerpo físico sea vista en dicho lugar por alguien presente allí, se considera como una prueba de la existencia de ese supuesto cuerpo “duplicado”, una especie de sustituto cuyas propiedades desconocemos, pero capaz de transportar nuestros recuerdos supervivientes. ¿Estará compuesto de bioplasma dicho sustituto? Así lo sugirieron hace décadas los científicos soviéticos al referirse al sistema energético que forma el “yo” supuestamente separable. En los años veinte, Hereward Carrington, uno de los más importantes investigadores de las EEC en este siglo, había propuesto que este cuerpo etérico o astral está compuesto por millones de psicómetros o pequeños focos de energía psíquica encargados de vitalizar las células.
Carrington calculó la densidad de dicho cuerpo y la fijó en aproximadamente una millonésima parte del cuerpo físico. “Su peso es tal que flotaría fácilmente en la atmósfera física si fuera liberado”, escribió.


Ideas similares respecto a que el cuerpo astral o sidéreo es un vehículo ligero, luminoso y translúcido se encuentran recogidas por los filósofos neoplatónicos y las escuelas de la tradición hermética, pero modernamente se tiende más a pensar en la “mente” cuando se hace referencia a experiencias extracorpóreas. Así lo ha explicado el investigador norteamericano Scott Rogo: “La mente puede ser un tipo de energía y cuando abandona el cuerpo quizá lo haga utilizando esa energía como vehículo”. Tal vez una de las funciones de ese vehículo sea transportar el alma, como ha sugerido el investigador y filósofo francés Bertrand Méheust, éste potencialmente presente en el espacio. Esa es la impresión que se tiene a veces cuando se analizan las implicaciones de muchos de los fenómenos relacionados con las experiencias extracorpóreas como el de la “clarividencia viajera”.

ANATOMÍA DE LA EXPERIENCIA EXTRACORPÓREA

Percepciones y sonidos raros:

• Al salir del cuerpo muchas personas sienten un clic en la cabeza, un sobresalto, un apagón o un viaje por un largo túnel.


• Inmediatamente antes de la salida del cuerpo puede haber un sueño de volar o de caer al vacío o de dar vueltas en espiral (sobre todo bajo anestesia).


• Audición de voces, ruido de pasos, zumbidos o rugidos intensos.

• Parálisis física temporal con intensas imágenes hipnogógicas.

• Fuertes vibraciones del cuerpo.

• Algunos ven cambiar de tamaño y forma a su cuerpo.

• Mayor agudeza auditiva.

• Frustrante mezcla de información cierta y errónea.


• Algunos afirman tener experiencias de precognición u otras habilidades psíquicas.


Visiones:

• Del cuerpo propio tumbado en el lecho. La forma en que lo visualizamos depende de nuestras expectativas, pero lo habitual es verse tal y como uno es en el mundo físico, es decir, se tiene una visión del doble propio.

• Algunas personas tienen otro cuerpo, pero muchas no y cuando se miran en un espejo durante la proyección no se ven reflejadas.

• Durante la transición a veces parece que el cuerpo físico es asistido por amparadores (espíritus que ayudan) o obstaculizadores (espíritus que dificultan el ascenso). Son el equivalente de los seres angélicos y demoníacos.

• Muchas personas ven el mundo cotidiano que les rodea, es decir, su entorno físico real, aunque no suele corresponderse exactamente con el entorno físico inmediato.

• Mayor realismo que cuando se vive la realidad cotidiana: sensación de que los colores y formas son más brillantes y nítidos. Por otra parte, el mundo visto durante la EEC puede variar desde una versión bastante realista de la situación presente hasta una versión distorsionada de la misma pasando por un mundo más allá del proyector con regiones de belleza inefable, paradisíacas, o bien infernales.Amigos y familiares vivos y fallecidos a los que se puede hablar y escuchar.

• Una pequeña proporción de personas ven un cordón (a veces de plata) que une el cuerpo físico con el supuesto doble astral, pero la mayoría no.


Circunstancias en que se produce


Espontáneas

• Durante el sueño (al despertarse o al dormirse)

• En estados de inconsciencia por situaciones cercanas a la muerte provocadas por accidentes o enfermedades graves con intervención quirúrgica y bajo anestesia.

• Gran relajación física, felicidad y paz mental.

• Gran dolor físico.

• Hambre.

• Soledad.

• Privación sensorial y sexual.

• En situaciones activas (conduciendo un vehículo, caminando, teniendo un orgasmo, etc.).

• Gran cansancio o estrés emocional.



Inducidas:

• Ingestión de drogas (especialmente marihuana y ketamina).

• Largos periodos de meditación.

• Autosugestión hipnótica.

• Rituales religiosos con cantos prolongados o danzas.

• Conscientes: Mediante la práctica de técnicas específicas se cultiva la facultad de inducirlas a voluntad.


Emociones:

• Las reacciones pueden ir del placer al terror, de la alegría a la indiferencia. Cuando son positivas los sujetos parecen sentirse bien en dicho estado, incluso pueden comentar lo real o sólido del mismo.

• Describen felicidad extrema, excitación, euforia, júbilo, así como vitalidad y bienestar generales, aunque el cuerpo esté enfermo en el momento de la experiencia.

• Las emociones negativas suelen manifestarse en un miedo injustificado de no poder regresar al cuerpo físico, pero de hecho se regresa al mismo con sólo pensarlo y desearlo. A veces temor a morirse, a perderse o a que el cuerpo sea poseído por alguna entidad maléfica.

ESTAS ILUSTRACIONES DESCRIBEN LA TRAYECTORIA POR EL “DOBLE”, SEGÚN LA DESCRIPCIÓN PROPORCIONADA HACE MÁS DE 70 AÑOS POR EL INVESTIGADOR PSÍQUICO HEREWARD CARRINGTON Y EL JOVEN SYLVAN MULDOON, QUIEN CONTABA CON UNA AMPLIA Y DETALLADA EXPERIENCIA EN ESTOS DESDOBLAMIENTOS.






¿CORDÓN DE PLATA O ALGODÓN MÁGICO?


Aunque el cordón de plata suele considerarse algo “real” en el campo de las experiencias extracorpóreas, lo cierto es que su naturaleza suele variar bastante según las culturas. Los datos estadísticos obtenidos han mostrado que de la misma forma que son pocas las personas que se ven con un cuerpo físico, también son muy escasas las que ven un cordón y mucho menos el plateado del que hablan algunos clásicos. Resulta curioso que mientras en Occidente la idea de que existe un cordón de plata se ha popularizado en gran medida por la divulgación que han hecho del mismo los escritos teosóficos y por los testimonios de algunos proyectores que afirman haberlo visto sujeto en diferentes zonas de su cuerpo físico (nuca, vientre, plexo solar), este eslabón ni siquiera se conoce en otras culturas y si existe lo hace de otra “forma”. La etnia de los rigo en concreto hablan de un “algodón mágico” que mantiene cuerpo y espíritu conectados durante el vuelo y actúa como una “caña de pescar”, manteniéndose tirante pero extendiéndose infinitamente a medida que el espíritu viaja. Este pueblo cree que si se rompe cuando el espíritu está muy lejos el cuerpo morirá.

Tradicionalmente se cree que el “cordón de plata” se alarga hasta grandes distancias cuando el doble viaja lejos del físico. No siempre se ve pero puede sentirse como si tirara del cuerpo. Cuando la muerte sobreviene naturalmente, el cuerpo astral se afloja poco a poco, elevando el físico y luego se rompe para permitir que los cuerpos superiores se eleven.

VEINTE PASOS PARA LOGRAR LA PROYECCIÓN EXTRACORPÓREA

Un porcentaje elevado de personas que han practicado técnicas a diario generalmente han tenido su primera experiencia un mes después, pero para ello es preciso mucha preparación mental y auto-control además de paciencia.


Recomendaciones básicas:

• Para tomarse en serio esta práctica tiene que dedicarse cierto tiempo del día a la misma. Diez minutos diarios pueden ser suficientes, pero es preciso estar relajados: no puede practicarse con prisa ni ansiedad.

• Es conveniente que antes de los ejercicios el estómago esté vacío y, preferiblemente, no haber comido en cuatro horas.

• Es esencial practicar en un cuarto tranquilo donde nadie pueda molestarnos.

• Las mejores horas parecen ser una hora antes de la medianoche y hasta las tres de la mañana, pero para muchos es mejor al despertarse.

• Las tormentas y una humedad ambiental elevada son contraproducentes.

• Un estado de alerta mental, incluso de ensueño, ayuda a “desconcentrar” la conciencia.

• Un fuerte deseo de proyectarse y la visualización de uno mismo proyectado favorecen la experiencia de la EEC.

• La mayoría de las personas que tienen la experiencia por primera vez, ya sea espontánea o inducida, sienten miedo en el momento de la separación, pero a veces ésta ocurre de forma tan instantánea que el miedo sobreviene después, cuando se ven desde arriba. Una de las mejores formas para superarlo es repetir sin cesar alguna afirmación: “Estoy protegido, todo va bien”, por ejemplo. Tras varias experiencias con éxito, el miedo disminuirá. Para aumentar la claridad y la movilidad, sólo hay que desear regresar al cuerpo.

Visualización del doble:

1. Acuéstese cómodamente en un cuarto cálido, en semipenumbra y a solas.

2. Cierre los ojos. Tome plena conciencia de su cuerpo y de cómo se siente mentalmente.

3. Imagine flujos de energía circulando a través de su cuerpo.

4. Respire relajadamente.

5. Mantenga un estado de conciencia sutilmente alerta.

6. Imagine que unas manos le masajean el cuerpo lentamente, desde los pies hasta la cabeza.

7. Explore que es lo que captan sus sentidos: concéntrese en el latido de su corazón y escuche su respiración.

8. Imagine una línea vertical de energía en el centro de su cuerpo y sienta la energía desplazándose de abajo a arriba.

9. Imagine que está sentado en otro lugar de la habitación y véase a unos pocos metros de su posición actual. Visualícese con todos sus sentidos en otros lugares diferentes.

10. Haga el mismo ejercicio tumbado con los pies mirando hacia la puerta.

11. Haga lo mismo al revés: imagine que su cabeza está orientada hacia la puerta y sus pies en la dirección contraria.

12. Deje que su cuerpo se sienta pesado y su mente ligera. Debe perder por completo la sensación de la presión de su cuerpo contra el suelo o la cama.

13. Imagine que su cuerpo se eleva en el aire a unos centímetros del suelo y que flota.

14. Desde su posición tumbada imagínese levantado de pie y mirándose. Debe intensificar este pensamiento como si su conciencia estuviera siendo transferida al observador que se eleva.

15. Concéntrese en la sensación de abandono del cuerpo físico mientras éste permanece inmóvil.

16. Comience una serie de visualizaciones con movimientos sencillos sobre el segundo cuerpo: eleve la mano etérica con la palma hacía fuera y sin pensar en la mano física imagine que ve sus contornos. Después véala con nitidez y muévala a cierta distancia de usted.

17. Siga haciendo lo mismo con el resto de su cuerpo, poco a paco. De esta forma, cuando visualice a su doble alejándose por la puerta su visión se moverá simultáneamente. Así se identificará con su doble etérico y podrá seguir sus pasos.

18. Cuando se quiere explorar demasiado aprisa uno se despierta enseguida; camine y no corra. Un sonido de clic parece acompañar el paso fuera del cuerpo de forma que no hay que alarmarse si se experimenta algo similar. Es parte del proceso de transición. Las leyes físicas no parecen funcionar aquí.

19. Una vez que se está “fuera” uno es libre para explorar el mundo no físico. Pregúntese: ¿Está esto ocurriendo o estoy soñando?

20. Desplácese intentando viajar a lugares distantes y vea lo que ocurre. Cuando regrese a su cuerpo revise la experiencia y su conciencia durante la misma.


ENSAYO PARA LA MUERTE

Muchos ciberlectores se preguntarán qué interés puede tener entretenerse en estas experiencias de exploración fuera del cuerpo y sobre todo si no serán peligrosas. Son numerosos los escritos esotéricos que recomiendan mucha precaución en este tipo de prácticas por los riesgos que puede correr el cuerpo que queda atrás, pero esto suena más a folklore supersticioso que a verdad. Si se emplean técnicas de agotamiento físico extremo, inanición, sed, o cualquiera de los métodos conocidos para inducir el trance instantáneo, el peligro es evidente. Sin embargo, no es preciso recurrir a procedimientos tan extremos, ya que existen métodos que no implican riesgos. Los proyectores conscientes a los que hemos consultado no tienen dudas de que vale la pena intentarlo. Todos creen que se trata de una oportunidad única de experimentar y explorar más allá de los límites de los sentidos físicos, a la vez que se obtiene un conocimiento muy profundo sobre nosotros mismos y una clarificación del por qué de nuestra existencia. La mayoría de estas personas suelen coincidir, por ejemplo, en que les ayuda a perder el miedo a la muerte. Algunos testigos van incluso un poco más lejos al declarar que no sólo han perdido el miedo a la muerte sino que han experimentado la “inmortalidad”.

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