El aura es básicamente nuestro campo energético así que todo nuestro objetivo será intentar percibir la energía.
El método más sencillo para sentir el aura es a través de las manos. Para ello solo tendremos que poner las palmas de las manos a una distancia de unos 30 centímetros de separación. Las mantendremos durante unos minutos y prestaremos atención a lo que sentimos. Después acercaremos un poco las manos, a unos 20 cm durante un tiempo y observaremos de nuevo.
Volvemos a acercarlas a 10 cm de distancia y repetimos el proceso y nuevamente repetimos a una distancia de 3 a 5 cm.
Debemos estar en silencio y centrados en la observación. Lo más normal es que sintamos mas sensaciones cuanto mas cerca estén las manos. En los primeros pasos es muy difícil. Los cambios que se producen según acercamos las manos van desde aumento de temperatura hasta cosquilleos.

Lo ideal es repetir este método cada día durante un tiempo y esforzarnos en percibir las sensaciones.
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