Un estudio sociológico indaga sobre el aluvión de relatos testimoniales acerca de los múltiples fenómenos sobrenaturales acontecidos en una de las zonas más afectadas.


Son muchos los estudios multidisciplinarios que han investigado los orígenes de este tipo de historias, que comenzaron a ser difundidas por la prensa local, apenas unos meses después de la tragedia que azoró el litoral noreste de Japón, dejando más de 15 mil muertos.

Sin embargo, la novedosa investigación de Yuka Kudo, socióloga de la Universidad Tohuko Gakuin, acaparó la atención de la prensa japonesa, que se interesó especialmente en los relatos recogidos a través del testimonio de taxistas y pobladores.

Se trata de más de 200 entrevistas, realizadas aleatoriamente entre 2014 y 2015, en la ciudad de Ishinomashi, devastada por el tsunami. De ellas se desprende el relato de muchas personas que aseguran haber tenido contacto con fantasmas, o haber vivido situaciones difícilmente explicables.

"No tengo interés en discutir si los testimonios son verdaderos o no. Existe un fenómeno social y ése es el foco de mi estudio", señaló la socióloga, en una entrevista periodística. "El tema de la vida después de la muerte ya me interesaba y tenía interés en saber más sobre los muertos del tsunami, entonces decidí profundizar la investigación", añadió.
El relato de uno de los tantos taxistas entrevistados es escalofriante: el hombre deambulaba en busca de pasajeros, cuando se topó con una niña solitaria. Al arrimarse y preguntarle por sus padres, la niña dijo estar sola, por lo que el hombre se ofreció a llevarla hasta su casa.

La pequeña accedió, subió al taxi y enseñó la dirección hacia su casa. Cuando arribaron al lugar, el conductor la ayudó a descender del vehículo, ella sonrió, agradeció, y comenzó a desvanecerse frente a la vista estupefacta del taxista. "Él asegura que había cogido la mano de la niña y conversado con ella", explicó Yuka.

Otro relato, también de un taxista, explica lo sucedido cuando el hombre recogió a una pasajera, algunos meses después del tsunami: la mujer quería ir al distrito de Minamihama, completamente en ruinas, después de la tragedia.

El taxista le explicó que el lugar ya no existía y que los caminos hacia la región estaban intransitables. La mujer, con voz sollozante, preguntó si entonces ella estaba muerta. Cuando el hombre volteó para verla, en el asiento trasero ya no había nadie.
COMPÁRTELO


 
Top