Monjas endemoniadas

De los casos más actuales, vamos a viajar en el tiempo para encontrarnos con algún caso espeluznante. Tradicionalmente, Francia ha sido el país donde se ha producido el mayor número de incidentes relacionados con supuestas presencias diabólicas en edificios de carácter religioso. 

Uno de los casos documentados más antiguos ocurrió en un convento de Cambrai, al norte del país, en 1491. Jeanne Potière, una de las monjas, comenzó a manifestar un comportamiento extraño. Poco a poco, su conducta anómala se contagió al resto de las hermanas. 


Las religiosas sufrían convulsiones sin explicación aparente. En los textos conservados se describen los rostros crispados de las monjas y cómo sus cuerpos eran sacudidos por violentos espasmos.

También se hace hincapié en que éstas parecían dotadas de una fuerza sobrehumana, capaz de poner en serias dificultades a hombres fornidos que trataban de sujetarlas. El convento parecía un manicomio. 
Las monjas corrían despavoridas, emitiendo sonidos guturales y aullando por los campos colindantes como perros asilvestrados. Aunque algunos sacerdotes practicaron exorcismos y de médicos que aplicaron terapias naturales, nada de ello surtió efecto. Finalmente, una de las novicias acusó a Jeanne Potière de ser la culpable de todo lo ocurrido. Tras interrogarla, las autoridades eclesiásticas la condenaron a cadena perpetua por, según éstas, haber cohabitado con el Maligno desde que tenía nueve años y realizar actos monstruosos en el interior del convento.

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