Todos conocemos cómo las características físicas de los padres se transmiten a sus hijos. Puedes haber heredado la gran nariz de tu padre o la sonrisa de su madre; puedes ser alto o bajo, de piel clara u oscura basado en los rasgos físicos de tus antepasados, pero una cosa es segura: la mayor parte de lo que eres físicamente está influenciado por la herencia. La herencia también influye en tus talentos, habilidades, rasgos, e incluso la forma en que piensas y te comportas.

Todos hemos oído la frase, “De tal palo, tal astilla”. Pero, ¿sabías que la herencia puede ser tanto en el ámbito espiritual como en lo natural? Lo que muchas personas desconocen es que las influencias generacionales tienen la capacidad de traer maldiciones a su vida. La comprensión de esta realidad trae el poder de cambiar no sólo su vida, sino la vida de los miembros de toda una familia.



A modo de ejemplo, en ciertas familias ocurren sucesos inexplicables, como muertes prematuras y repentinas, que incluso se remonta a unos cuantos cientos de años. En otras familias, la pobreza parece estar continuamente persiguiéndolas, incluso en épocas de mucha abundancia. Una maldición generacional no se escoge, al igual que el color de la piel, el sexo o la raza. Alguien del árbol genealógico de la familia podría ser el origen, por lo que antes de romper una maldición generacional, primero hay que identificarla. Si has llegado a este artículo es que te has sentido identificado y podrías ser víctima de una maldición generacional.
Maldiciones familiares históricas

Antes de continuar con las señales de una maldición generacional y como “romperlas”, a lo largo de la historia ha habido gran cantidad de familias conocidas que fueron víctimas de misteriosos sucesos. Posiblemente la maldición generacional más conocida es la de los Kennedy. Si bien algunas personas pueden pensar que estos “eventos desafortunados” les podrían haber pasado a cualquier familia, algunos están seguros que la desgracia continúa en la familia Kennedy como una maldición.

Varios de los Kennedy murieron jóvenes, en particular los hermanos John F. Kennedy y Robert F. Kennedy que fueron asesinados durante su mandato, y John F. Kennedy, Jr., quien murió en un accidente aéreo en 1999. Otros miembros de la familia que fueron víctimas de la maldición fueron la hermana de John F. Kennedy, Rosemary, quien fue institucionalizada debido a una lobotomía innecesaria; Joseph P. Kennedy, asesinado durante la Segunda Guerra Mundial; Edward M. Kennedy, Jr., que le tuvieron que amputar una pierna a los 12 años; y Michael LeMoyne Kennedy, quien murió en un accidente de esquí.

Y no nos podemos olvidar de la segunda esposa de Robert F. Kennedy Jr., quien se suicidó en 2012. Todos estos incidentes plantearon una pregunta: ¿Quién comenzó esta maldición? Algunos historiadores creen que el origen fue el padre de JFK, Joseph, que tuvo un encentro desafortunado con algunos judíos. Según la historia, Joseph ordenó a un rabino y a sus estudiantes que pararan sus oraciones mientras viajaban un barco de pasajeros. El rabino muy enfadado lo maldijo y afirmó que sus descendientes sufrirían una gran desgracia. Hay muchas variaciones de esta última historia, pero todos coinciden en que el padre de JFK parece ser el verdadero origen.



Pero los Kennedy no han sido los únicos en sufrir una maldición, la dinastía de Mónaco también parece estar condenada a las tragedias eternas. Al parecer todo comenzó con Francesco Maria Grimaldi después de comenzar la dominación del pequeño Principado. Se vistió como un monje y engañó a los guardias para que abrieran las puertas de la fortaleza. Otro ancestro, Raniero I de Mónaco, secuestró y violó a una hermosa doncella. Como venganza, la doncella se convirtió en una bruja y proclamó que la “familia nunca encontraría la verdadera felicidad”.

Y parece ser que la maldición se cumplió ya que la actriz estadounidense Grace Kelly, esposa del príncipe Rainiero III, murió en un accidente de coche en 1982. Poco después, sus tres hijos se vieron envueltos en sus propios escándalos y desgracias. La hija mayor, la princesa Carolina, se divorció de su primer marido y fue viuda de su segundo marido. Al mismo tiempo, su hermana menor, la princesa Estefanía, estuvo involucrada en varios desastres amorosos, que incluían a su guardaespaldas, un entrenador de elefantes y un acróbata de circo, dando lugar a tres niños nacidos de sus relaciones extramatrimoniales. Y podríamos continuar con el príncipe Alberto II, aunque eso es otra historia.

Signos de una maldición generacional

En primer lugar, hay asumir que una maldición está afectando a tu familia, ya sea por la gran cantidad de divorcios, por la gran cantidad de problemas, inusuales suicidios o muertes prematuras. Por lo que la clave es reconocer que existe este patrón destructivo en tu familia. En segundo lugar, que nosotros no somos los culpables, que es algo heredado. Una vez que hemos localizado el problema, solo tenemos que asociar los signos de una maldición familiar.


Bajo los efectos de una maldición, cualquier persona de la familia se puede ver fácilmente superado por las emociones y el miedo. Estos provocan en una persona tomar decisiones erróneas y autodestructivas. En esta condición, una persona tiene una constante lucha interna, una verdadera guerra interna que acaba siendo una frustración. La confusión y la depresión también son dos indicadores clave de una maldición familiar.

Expertos en el tema también aseguran que algunas enfermedades familiares son producto de una maldición generacional. Enfermedades pulmonares, cáncer, artritis o el Alzheimer en la familia también podrían ser consideradas herencias de una maldición.

Aquellas familias afectadas por maldiciones también pueden tener problemas con heridas que no cicatrizan en las piernas, plantas de los pies y en la parte superior de la cabeza.

Las mujeres en las familias en algunas ocasiones pueden verse más afectadas por la maldición familiar. Los signos de esta maldición son infecciones, problemas hormonales, problemas menstruales, síndrome premenstrual, calambres, fibromas, sexo doloroso, esterilidad, abortos involuntarios, quistes, tumores, problemas de la vejiga o cálculos renales. Pero los hombres también pueden manifestar esta maldición con la disfunción eréctil y la impotencia.

Aunque una de las más claras evidencias de una maldición generacional lo encontramos en los divorcios,las divisiones familiares, peleas entre los familiares o alejamiento de los miembros de la familia. Pero en cualquier caso, los niños también se ven afectados por esta maldición familiar.

Estos son algunas de las evidencias más importantes, pero tenemos que recordar que no siempre es el resultado de una maldición generacional, por lo que primero hay que investigar a fondo la historia de la familia.



Como “romper” una maldición familiar

Hay un sinfín de formas diferentes formas de romper una maldición familiar y varían en función de las directrices y los principios de cada tradición. Sin embargo, hay ciertos métodos que pueden ayudar a deshacernos de una maldición, aunque el resto de miembro de la familia continuará siendo víctima. En caso de que la maldición generacional sea muy fuerte, entonces siempre recomendamos los servicios de un profesional.

La primera, y más simple, es el uso de un solo espejo. En primer lugar, consagra el espejo como lo harías con cualquier otro elemento mágico. Coloca el espejo de pie, en un plato con sal negra, que se utiliza en muchas tradiciones para proporcionar protección y repeler la negatividad. En el plato, frente al espejo, coloca algo que represente tu destino y visualiza la maldad que está afectando a tu familia.

Otro sistema es mediante un baño de purificación, que incluye una mezcla de hisopo, ruda, sal y otras hierbas protectoras. Algunas personas creen que esto limpia la maldición. En algunas religiones, mientras se realiza el baño de purificación, se dice algún tipo de oración. Pero si no te sientes cómodo, puedes quemar incienso.

También te recomendamos utilizar algún tipo de talismán o amuleto. Esto puede ser un elemento existente consagrado y cargado para repeler la maldición, o puede ser una joya creada específicamente para este propósito.

Por último, asegúrate de que realmente eres una víctima de la maldición generacional. Pero si estás convencido de ello, no tardes más tiempo, tú no debes pagar los actos de tus antepasados.
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