¿Hay algo más escalofriante que tener una cara en el nuca? Debido a un problema genético, Edward Mordake tenía un segundo rostro en esa parte del cuerpo. 

Mordake, un burgués inglés nacido en el siglo XIX, estaba afectado con diprosopia. Este síndrome es causado por una anomalía genética que implica la duplicación de rasgos de la cabeza, incluyendo toda la cara. En muchos casos solo son partes concretas, como pueden ser los ojos, o la nariz. 

Los bebés que nacen con diprosopia no suelen sobrevivir más que unos minutos o unas horas tras el nacimiento por sus cuestiones anatómicas. 

Sin embargo, existen algunos casos extraordinarios como el de Mordake. En su nuca podía verse una segunda cara de menor tamaño y con rasgos distintos a la otra. Aunque era incapaz de hablar o comer, cuenta la leyenda que ese segundo rostro sonreía. 

Solamente existe una fotografía conocida de Edward Mordake (foto abajo), además de una replica en cera de su cuerpo. 
Edward rogó a los médicos que le extirparan esta "cabeza diabólica" porque, según él, le susurraba por las noches cosas tales que sólo se oyen en el infierno", pero ningún médico lo intentó, ya que las cirugías no eran tan avanzadas en esa época. 


En un supuesto testimonio de Edward Mordrake aparecido en 1900 en el libro Anomalías y curiosidades de la medicina, de George M. Gould, se podía leer: “La imaginación no puede concebir las tentaciones espantosas en las que me envuelve. Por alguna imperdonable maldad de mis antepasados estoy cosido a este demonio, porque estoy seguro que es un demonio. Yo ruego y suplico para que lo eliminen del mundo, aunque yo muera". 

A los 23 años, sumido en una profunda depresión, Mordake se quitó la vida ahorcándose. Este hecho solo consiguió alimentar la macabra leyenda de su segunda cara. 

Su historia llegó a la música y a la pantalla chica. El compositor, cantante y actor estadounidense Tom Waits le dedicó la canción titulada "Poor Edward", que fue incluida en su ópera Alice. Y en octubre del 2014 fue personificado por Wes Bentley en la serie American Horror Story: Freak Show. 


Otro caso también muy famoso y aterrador sobre gemelos parásitos es el de Pascual Piñon, un fenómeno de circo mexicano el cual tenía una cabeza que emergía de la punta de su propia cabeza. Pero en este caso la malformación no estaba viva y no podía hablar. 

Luego de trabajar durante varios años en el circo, el dueño del espectáculo le ofreció a Piñon pagarle una operación para extirpar la cabeza extra, él acepto. 



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