x
Me llamo José Ignacio y soy médico, en la actualidad ejerzo mi profesión en un gran hospital atendiendo a unos y a otros tratando de dar solución a sus problemas de salud realmente siendo médico me hizo conocer a muchas personas a lo largo de estos años, que más puedo decirles amo mi trabajo pero lo que estoy por contar y compartir ahora con uds ocurrió en mis primeros años como doctor. 

En esa etapa de mi vida el destino me llevo a ejercer la profesión desde mi lado más humanitario, recorriendo pueblos y aldeas visitando en su propio lecho a enfermos de mi “Chaco” querido llegando así a un departamento que es justo al límite con “Santiago del Estero” la localidad “12 de Octubre” era un medico sin fronteras de mi pago. 


En una ocasión mi enfermera recibe una llamada de urgencias a última hora de la tarde, la cual nos condujo al límite de la ciudad casi afuera de ella, con apenas media docena de casuchas en el entorno, (nos encaminábamos a la última que se situaba al final de un camino de tierra), detuvimos el vehículo, la oscuridad lo invadía todo solo un halo de luz se vislumbraba a través de la ventana de ese extraño inmueble (era una de esas viviendas viejas, tenía dos pisos). 


Un rostro se asomó por la ventana del segundo piso, nos percatamos que alguien nos miró al llegar cerrando la cortina de forma estrepitosa como si se hubiera enojado de ver nuestras presencias, (la primera impresión que tuve fue de sentir mucha extrañeza por la casa, algo me decía que algo raro sucedía), llamamos a la puerta, y una voz áspera nos invitó a pasar, un hombre mayor apareció no era muy anciano de edad pero si de aspecto pálido, arrugado y con un extraño gesto en su mirada. 


Él mismo comento que nos había llamado ya que desde hace días notaba una presión en el pecho, fuertísimos dolores de cabeza y trastornos digestivos, le hice varias pruebas, tome su presión, tacto estomacal, pero todo estaba en parámetro normales, algo extraño pasaba (me había mencionado una lista interminable de males de forma atropellada como tratando de llamar mi atención) además tenía la sensación que mentía, los síntomas que me detallaba aquel paciente no encajaban con ninguna enfermedad en concreto. 

En tono severo dije - “estoy aquí para ayudarle...dígame la verdad” - 
... - ”usted...no puede ayudarme...lo que me pasa a mí no tiene solución” - respondió 
- “dígame que le ocurre hombre!” - le insistí 
El anciano me lanzo una mirada furtiva y señalo hacia el piso de arriba con su mano temblorosa 
“por favor, les pido que no me tomen por loco y sobre todo que no me dejen solo...desde hace un año que murió mi esposa vivo solo en esta casa... pero les aseguro que en esa habitación hay alguien” – 


- ¡claro que hay alguien!, al llegar una persona nos observaba desde la ventana - le dije 
-doctor...le repito que vivo solo, llevo meses sin subir al piso de arriba, duermo en el comedor por el miedo que siento... ¡sea lo que sea, no me deja vivir!- 
Ahí me di cuenta que ese hombre no estaba enfermo, estaba aterrorizado y lo peor de todo es que nos estaba contagiando su miedo (yo mire a mi enfermera pudiendo ver su preocupación en sus ojos) 


Más allá que la situación era un poco incomoda de por sí, supuse que el hombre tenía problemas mentales, le pido a la mujer que me acompañaba que se quedara con el anciano que yo iría averiguar si alguien estaba en la planta alta, antes de subir las escaleras el viejo me dijo que llevara una linterna - “allá arriba no prenden las luces amigo, tenga cuidado” - encare por las escaleras, para llegar a esa habitación debía pasar por un pasillo (toque la llave de un punto y efectivamente no había luz) me dije por dentro - “ tranquilo, tranquilo Josecito no te hagas la cabeza, son boludeces del viejo” - 

Llegue a la habitación y superando mis temores entre en la habitación, todo estaba oscuro y muy frio era impresionante como el “vaho” se escapaba por mi boca (vapor que se produce al exhalar aire cuando hay temperaturas bajas), mi respiración se aceleró bastante, me sentía observado pero no había nadie en esa pieza, quise calmarme pero entonces oí una voz tan horrible que me dijo - “VETE...VETE DE AQUÍ” - 


¡Dios mío!...el miedo recorrió todo mi cuerpo de arriba abajo, tire mi linterna y salí precipitadamente del lugar sin mirar atrás, baje las escaleras y sin dar explicaciones, le dije a mi enfermera que nos llevábamos al hombre de allí, la mujer me pregunto quién había gritado (ellos también sintieron la misma voz) manejando en el auto quería encontrar una explicación lógica pero no había forma de encontrar una respuesta racional a lo vivido yo había entrado a la pieza sabía bien que no había nadie más que yo allí. 


El hombre me relato que “aquello” lo acosaba todo el tiempo, terminando por apropiarse de toda la planta alta del inmueble, uno de los hijos de este hombre al saber de esto se hizo cargo de su papa, volví a visitar al viejo en otras ocasiones pero nunca más volvimos a hablar de lo sucedido. Lo cierto es que a partir de aquel día, soy más que nunca consciente de que hay sucesos que la ciencia no puede explicar, yo por lo menos al día de hoy sigo sin poder explicar lo vivido en esa tarde de invierno…

COMPÁRTELO


 
Top