Soy Jaqueline trabaje toda mi vida como profesora de primaria, me recibí en el 74 e inmediatamente comencé a trabajar en el interior de la provincia en una zona rural de “Quimili”, los primeros días iba y volvía (desde capital a interior y viceversa), decidí luego de pensarlo bien en quedarme de lunes a viernes y volver los fin de semana para evitar el desgaste de viajar todos los días. 


Una tía tenía una amiga (la cual) poseía una casa ubicada a pocas cuadras de mi escuelita, este inmueble no estaba ocupado durante la mayor parte del año ( un juicio sucesorio había de por medio) la pseudo propietaria había confiado a un matrimonio de la zona para controlar que todo estuviera bien, (estas personas no vivían muy lejos de la propiedad) fue gracias al dato de mi tia que llegue alquilar esta casita pagando una suma dinero muy baja, la vivienda estaba conformado por dos habitaciones, un living, el comedor y un patio 


La primera semana que estuve habitando la casa fue muy tranquila, sin embargo al caer la noche me sentía incomoda (yo suponía que esa sensación se debía más que nada a que extrañaba mi familia, además era la primera vez que estaba completamente sola) para hacer más llevadera mi estadía allí me compre una radio pequeña para que me acompañara por las noches, me dormía escuchando un programa de radio. 

Las cosas raras comenzaron a suceder a los diez días de estar ahí, una noche de jueves me desperté sobresaltada por un golpe muy fuerte en el comedor, se imaginan una mujer sola en un lugar que no conoce me dio un miedo tremendo yo pensaba que alguien había entrado a robar, me levante sin hacer ruido y trabe la puerta de mi habitación, al día siguiente cuando voy al comedor todas las sillas estaban paradas sobre la mesas, no faltaba nada pero ese hecho me pareció muy raro. 

Por suerte ya era viernes y me volvía a mi casa, ese fin de semana me ayudo bastante para despejar la cabeza y olvidarme de lo vivido el jueves, en la noche del lunes ya estaba nuevamente en “Quimili” cumpliendo mi jornada laboral, recostada en la cama ya me estaba durmiendo siento que alguien me acaricia el pelo, grite del terror tuve un ataque de pánico porque al darme vuelta no había nadie en la habitación pero debajo de mi cama sentía que alguien arañaba el piso, por el trasluz de la ventana que daba a la calle, pude divisar una figura que me observaba pero al poco tiempo se desvaneció, en la mañana del martes cuando entre al comedor nuevamente las sillas estaban paradas sobre la mesa. 


Ese mismo día comencé a buscar otro alojamiento para irme de ahí, (pero era casi imposible conseguir no tenía mucho dinero, ni siquiera había cobrado mi primer sueldo) después de buscar y no encontrar otra alternativa como había llegado la noche decidí volver a esa casa, me recosté en la cama y me dormí, desperté de mi sueño por sentir nuevamente que alguien me acariciaba el pelo al girar mi cabeza veo a una mujer con una piel tan blanca que parecía una hoja de papel y unos labios tan oscuros, los ojos los tenia totalmente morados. 


Nunca pensé que lo que tantas veces había escuchado como simples historias me estuviera ocurriendo ahora a mí, esta aparición comenzó a reírse muy fuerte, tenía una risa tan estridente que me hacía doler los oídos, no podía reaccionar quería levantarme y huir de ahí pero el miedo me tenía paralizada, mis piernas estaban congeladas del horror, lloraba en silencio era tan desesperante la situacion porque en su rostro yo veía la representación de la muerte, reuní un poco de valor y llegue a decir con una voz entrecortada “Sagrado Corazón de Jesús ayúdame” . 

Esta aparición con una voz horrible y muy aguda respondió - “no llames a ese” - sin embargo yo seguí invocándolo, la mujer retrocedió hacia atrás arrinconándose contra la pared como si viera algo que yo no podía, lo más impresionante es que se trepo en el techo como una araña a la altura del portalámpara aero, desde allí me miraba con la cabeza dada vuelta, créanme o no lo que estoy diciendo fue lo que realmente sucedió. 

Mientras yo seguí rezando la mujer esta me mirada con un odio tremendo, en un momento se volvió una figura muy oscura y salió rápidamente de mi habitación (aquella noche para estar un poco más tranquila había dejado la parte del comedor y del pasillo con los focos prendidos) esta bruja después de unos minutos apareció caminando y se paró en la entrada de mi pieza (algo que me espanto hasta lo más profundo de mi ser fue ver que los pies de esta mujeres no eran los de una persona normal sino que eran similares a los de una gallina) dio un grito tremendo y se elevó, vi como de a poco iba tomando la forma de un pájaro, revoloteando por encima de mí.


Me encogí en posición fetal y así me puse a rezar sin cesar, invocaba a la Virgen María que me ayudara a Jesús para que se apiade de mi, esa ave se fue nuevamente para el pasillo y entonces comencé a escuchar unos gritos horribles, golpes fuertes, cosas cayendo, insultos, llorando seguí rezando no se dan una idea de lo que pase, de lo que sentí esa noche, nadie que no haya vivido una experiencia sobrenatural comprenderá mis palabras, pasaron 15 minutos creo y siento que alguien golpea sus manos aplaudiendo en el frente de mi casa, yo sin saber quién era grite - “ayúdame, ayúdame por favor, te lo pido por lo que más quieras ayúdame” 

Casi de inmediato siento que alguien abre con fuerza la puerta de mi habitación y me dice - “muchacha estas bien?, niña veni conmigo apúrate salgamos de aquí” esas simples palabras me calmaron, al levantar la mirada veo que era un vecino a quien vivía a dos casas del inmueble de donde habitaba “Don Lalo” me llevo a su casa (mientras caminábamos le decía “vi a una bruja créanme” el solo me respondió “te creo muchacha, esa casa esta maldita te fui ayudar porque se sentía un ruido enorme que salía de ahí”) 


Llegábamos a una vivienda humilde donde estaban la mujer y las dos hijas de ese hombre, esa noche dormí con las niñas, ya al día siguiente el matrimonio que me acogió me contó que la pareja que estaba encargada de cuidar la casa, antes que yo llegara tenía fama de ser brujos y que muchos de sus rituales habían sido realizados en la propiedad. 


Algo que me quedo muy en claro fueron las palabras de Don Lalo “mija no se quede allí, si no tienes lugar donde quedarte te podes quedar aquí, ayer te pude salvar pero no creo que pueda hacerlo de vuelta” me quede con ellos por dos años (aun cuando no querían aceptar dinero de mi parte siempre fui muy atenta con ellos, ayudaba en todo lo que podía en la casa y aportaba aunque ellos no quisieran, forme una amistad muy entrañable con esa familia) en ese tiempo que estuve cada tanto por las noches se sabía un fuerte grito proveniente de aquella casa maldita….

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