Hay historias que van más allá de lo que podemos comprender. Historias que nos sitúan entre el fino velo que separa nuestra realidad del mundo de los muertos. La siguiente historia nos lleva al paso de Nathu La, en la frontera de India y China en el estado de Sikkim, un lugar de importancia estratégica para el ejército indio. Bloqueados por la nieve en el invierno, es uno de los cuatro puntos de posicionamiento militar personal para los ejércitos de India y China.

Pero lo que no sabe mucha gente, es que el paso es vigilado por el fantasma del Mayor “Baba” Harbhajan Singh. Esta es su historia.



Harbhajan Singh se alistó en el Regimiento de Punjab del ejército indio el 9 de febrero de 1966. Nacido en el pueblo de Browndal, en el distrito de Kapurthala, se alistó en el ejército a una edad temprana donde fue trasladado cerca del paso Nathu La. En el año 1968 fuertes lluvias y graves inundaciones azotaron toda la región. El 4 de octubre de 1968, mientras escoltaba una caravana de mulas desde su cuartel general en Tukla a Deng Chukla, cayó en un río de corriente rápida, desapareciendo en la distancia. La búsqueda de su cuerpo continuó durante días, pero los equipos de rescate tuvieron que abandonar debido a las inclemencias del tiempo.


Un día Harbhajan Singh apareció en el sueño de uno de los soldados de su unidad. En el sueño, Harbhajan dijo a su compañero que ya no estaba vivo y le indicó el lugar exacto donde estaba su cuerpo. Además, le pidió que construyeran un lugar para la meditación en el mismo sitio donde estaba su cuerpo. Después de decirle que siempre patrullen la zona y que nunca deje de ser un soldado, desapareció. El soldado se despertó y no le dio importancia a su revelador sueño, atribuyéndolo a su dolor por la pérdida de su amigo Harbhajan Singh.

Pero lo que nadie esperaba era que el mismo sueño lo tuviera otro soldado de la misma unidad, lo que hizo que se despertaran todas las sospechas. Parecía una coincidencia increíble que dos personas hubiesen tenido el mismo sueño. Entonces decidieron enviar un equipo de búsqueda al lugar descrito en el sueño. Y encontraron el cuerpo del difunto Harbhajan Singh. Fue incinerado con honores militares en Chhokya Cho, según los deseos que había expresado en los sueños.


Poco después, muchas personas informaron haber visto un misterioso hombre patrullando la zona. Los soldados hablaban de un hombre uniformado solitario en caballo patrullando la región. Las fuerzas militares al otro lado de la frontera confirmaron estos encuentros y afirmaron que ellos también habían visto el jinete fantasma. Con los años, los soldados en la zona comenzaron a ver de nuevo a Harbhajan Singh en sus sueños, aunque esta vez dándoles nuevas instrucciones sobre áreas no protegidas desde donde los chinos podrían atacar. Estas experiencias sobrenaturales hicieron crecer aún más la leyenda del Mayor “Baba” Harbhajan Singh.


Mientras tanto, la popularidad de la “capilla” también estaba creciendo. Fue adquiriendo mayor importancia como un lugar de peregrinaje, donde las personas acudían en masa para resolver sus problemas o enfermedades. El “templo” dedicado a Harbhajan Singh consistía en un complejo de tres habitaciones donde están expuestos en una cama su uniforme y las botas. Los responsables de mantener el lugar en perfectas condiciones aseguraban que cada mañana las sábanas de la cama estaban movidas como si alguien hubiese dormido durante la noche anterior, y las botas, que estaban cuidadosamente pulidas, aparecían cubiertas de barro. El Ejército Indio se dio cuenta de la importancia de Harbhajan Singh, por lo que decidieron ascenderle a Capitán Honorario. Este honor a título póstumo también incluía una cantidad económica todos los meses para su familia en Kapurthala, y un permiso anual para el fantasma cada 14 de septiembre.

Los soldados preparaban una maleta con productos de primera necesidad y dos soldados “acompañaban al Capitán Harbhajan” todo el camino en tren hasta Kapurthala, y después de un mes regresaban de la misma manera. Esta tradición continuó, hasta que se retiró hace unos años.




Después de los serpenteantes caminos estrechos en una pendiente pronunciada, taxis y coches recorren más de 4.000 metros de altura para visitar a Harbhajan Baba cada año. Devotos creyentes de todos los lugares de la India llevan a los enfermos y los ancianos con la esperanza de que ocurra el tan esperado milagro. Se llevan el agua del río en botellas ya que creen que es como agua bendita, con la capacidad de curar dolencias. Incluso los soldados que custodian los restos de Harbhajan Baba sirven comida a los devotos que hacen el arduo viaje.

Y tanto los soldados como los residentes se detienen en el santuario para pagar homenaje al venerado Baba. De no hacerlo, les traería mala suerte. En una sociedad que está dictada por la tradición y apoyado en los pilares de la superstición, no es raro encontrar una leyenda de este tipo. Incluso los chinos, al otro lado de la frontera dejan una silla vacía para Harbhajan Singh como una señal de respeto en las reuniones militares. Es evidente que la historia de “Baba” Harbhajan Singh es m mucho mayor que cualquier frontera y nacionalidad, además de demostrar el poder de ciertas entidades y su capacidad de ayudar al prójimo desde el mas allá.
COMPÁRTELO


 
Top