Hace tiempo, 3 o 4 años atrás, en un día miércoles; yo (matias), junto a un grupo de cuatro amigos: Ezequiel, Paolo, “mariachi” y “el gordo”; teníamos planeado hacer una especie de expedición, entrar a un monte cercano, ubicado detrás del barrio donde vivíamos, en Villa Italia, cerca de Tafi Viejo - (Tucumán). Aquella noche, solo nosotros cinco nos animamos a realizar esta aventura. 


Supongo que ustedes, ahora, se estarán preguntando ¿porque queríamos ir a ese lugar tan particular? Tiempo atrás, los vecinos cercanos a este monte, vieron a varias personas haciendo unos ritos extraños y llamaron a la policía. Cuando ellos llegaron, se quedaron en aquel lugar para cuidar y 
ver si realmente había algún tipo de actividad sospechosa. 


Pero estos se llevaron un susto terrible, (esa noche), los policías estuvieron en la calle que da al costado del monte, y contaron que en un momento de la madrugada, sintieron unas risas, como burlándose de ellos, la cual provenía desde la espesura del monte. Intrigados por esa inusual situación, decidieron bajarse del auto, y avanzaron en dirección al origen de los ruidos. 


A medida que se acercaban, pudieron observar atónitos, a dos personas de aproximadamente 50 cm de estatura correr por la calle perdiéndose en el monte. Aquella zona geografica esta cortada por una calle que da al club Smata; ellos se acercaron al lugar donde entraron estas figuras y cuando estaban a un metro del lugar, escucharon un grito, un alarido tan horrible que les puso la piel de gallina a los oficiales, volvieron rápidamente hacia atrás, donde quedo la patrulla y se quedaron allí, al día siguiente volvieron al lugar y contaron esta historia a la gente del barrio. 
Fue precisamente a raíz de este extraño evento reportado por los policías que nos impacto tanto a todos nosotros que llevados por la curiosidad de lo que podría ser aquello que espanto a los uniformados, decidimos averiguar y comprobar por nuestra cuenta. Aproximadamente como las 10 de la noche, junto a mis amigos empezamos a caminar por esa calle que corta a este misterioso monte, hasta llegar al lugar donde los policías tuvieron su extraño encuentro. 



Llevábamos dos linternas y un teléfono celular (del gordo), con lo que se iluminaba un poco, entramos al monte y avanzamos muy despacio, prestando mucha atención a todos los sonidos de la noche, paso a paso de forma sigilosa llegamos al frente de un gran árbol (muy añejo, grande, con un tronco muy ancho, el cual tenía en su centro un gran hueco) nos detuvimos un rato bajo este, todo estaba en silencio, había una perturbadora tranquilidad en el sitio, luego de descansar unos minutos seguimos caminando, adentrándonos al corazón del monte. 


A la hora de haber iniciado nuestra travesia, conversando sobre lo que pudieron ver los policías, en un momento nos interrumpe Ezequiel para decirnos que iba a orinar (este se aparto unos metros mas atrás para hacerlo) no pasaron más de 15 segundos, cuando el grito de mi amigo rompió el silencio reinante. Todos pensamos de inmediato, que algo le estaba sucediendo al eze, rápido el grupo se movilizo hacia donde éste se encontraba, al llegar lo encontramos sentado, con sus manos llevadas a su rostro y temblando de miedo. 
Ezequiel, tartamudeando, casi sin poder entenderse sus ahogadas palabras, dijo que mientras orinaba, (cerca de un tronco que había por allí), sintió que le tomaron de los tobillos, y a la vez escucho un estrepitoso grito en su oído. intento correr pero cayó al piso y no pudiendo mover sus piernas que estaban paralizadas por algo que lo mantenía trincado, al liberarse de aquello, dijo que pudo ver la silueta de un hombrecillo de muy baja estatura que se escabullo por los pastos. 


Con el miedo ya trasmitido, decidimos retirarnos ya habíamos comprado que algo raro sucedía en el lugar, en el momento que nos preparábamos para buscar el camino de retorno, comenzamos a sentir sonidos que se manifestaban alrededor nuestros, sonidos que se reproducían entre los matorrales del monte, fue en ese instante que escuchamos un silbido muy agudo y lejano pensando que podrían ser una cazadores comenzamos a llamarlos pero la idea de que era alguien que nos podía ayudar se vino abajo al escuchar esos mismos silbidos, (del lado contrario, dentro del monte) alguien o algo nos estaba rodeando. 


Avanzamos presurosos hasta llegar a ese viejo árbol y al arribar notamos con gran espanto, que de ese hueco en el tronco surgía la silueta de una persona muy chiquita, al alumbrarlo, pudimos ver, como una suerte de primera impresión, a un niño, pero con la cara de un viejo con una sonrisa amplia y sádica, una mueca diabólica donde mostraba sus dientes filosos y amarillos muy sucios y los ojos negros con una profundidad escalofriante. 


Este engendro del demonio, comenzó a reírse de una manera perturbadora todos en el grupo quedamos petrificados por el espanto de aquella entidad. Alrededor nuestro se podía escuchar los sonidos de los pastos que producían oscuras siluetas que empezaban a aproximarse. Instintivamente todos salimos corriendo atravesamos todo el monte desesperados, tropezando entre los arbustos, raspándonos con la maleza y cayendo reiteradamente, la adrenalina elevada nos impedía percibir el dolor. 



Logramos llegar a la casa de "mariachi" estábamos en estado de shock por lo que terminaba de pasar. por mas que contamos lo vivido nadie creyó. sin embargo, recordé que en todo momento el celu estuvo encendido grabando. Al revisar dicho equipo, se podía escuchar claramente la escalofriante risa de esa criatura. El dueño del celular, tuvo que borrar esa grabación, pues contaba con miedo, como desde que tenía esa grabación en su poder, lograba oír en la ventana de su cuarto, (que esta próxima a su cama), aquella misma espeluznante risa que nos acecho en el monte aquella vez.........

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