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Rusia es un país de proporciones continentales por lo que es lógico que tenga cientos, y quizá miles, de lugares increíblemente bellos esparcidos por todo su territorio. Su naturaleza particularmente inhóspita y su cultura de supervivencia son populares en todo el mundo. Pero pocos saben que los rusos también tienen lugares de otro tipo, de esos que congelan la sangre y que son dignos de convertirse en tramas de películas de terror. Hoy conoceremos tres de estos impresionantes sitios anómalos en territorio ruso.




Entre los turistas rusos y extranjeros que buscan aventuras radicales, hay una predilección por una zona conocida como Molebka o “triángulo de Molebka”, que se sitúa en la región de Ust-Kishert, en Perm Krai. En territorio ruso, esta fue una de las primeras zonas donde se descubrieron anomalías geológicas.

Las primeras menciones sobre este extraño lugar, que aparentemente es un imán para todo tipo de fenómenos paranormales, datan de la década de 1830. En aquel tiempo los campesinos locales relataban historias sobre extraños dispositivos voladores y objetos brillantes que se veían regularmente sobre el cielo de la aldea Molebka. Pero lo verdaderamente inquietante de este sitio tuvo lugar a mediados de la década de 1980, durante una cacería de invierno en la que participaba el geólogo de Perm Krai, Emil Bachurin. Allí, descubrió un agujero de 62 metros de diámetro bajo la nieve y escribió detalladamente sobre esto en su informe. Después de esto, numerosas expediciones científicas fueron hasta Molebka para intentar descifrar el misterio.

Timur Ivantsov, fundador del Club de Viajeros de Riesgo, relata: “las personas veían a simple vista discos voladores, como si fueran aviones sobre un aeropuerto. Lo hacían con una regularidad envidiable. Sobre los bosques y campos, periódicamente aparecían esferas brillantes que los habitantes locales apodaron ‘naranjas de fuego’. Muchas de las personas que llegaban a Molebka sentían malestar: prácticamente todos sufrían de molestas jaquecas, fiebre, presión arterial alta e inflamación corporal”.






El segundo sitio que más pavor causa entre los rusos es el famoso paso Dyatlov o, como muchos se han empeñado en llamarle, la montaña de los muertos. Este lugar se encuentra al norte de los montes Urales, en la frontera entre la zona de Sverdlovsk y Zirianía. Con este lugar se han relacionado diversas historias aterradoras e inexplicables, pues precisamente muchas personas murieron aquí en circunstancias misteriosas.



“En Rusia muchos recuerdan la tragedia de la expedición de Igor Dyatlov en el mes de febrero de 1959. Un grupo de esquiadores rusos no logró escalar la montaña antes de que oscureciera y se detuvo a montar un campamento en una ladera. Durante la noche sucedió algo inexplicable: la totalidad del grupo perdió la vida. Los peritajes revelaron que aquella noche los esquiadores semidesnudos cortaron las tiendas y huyeron aterrorizados ladera abajo. La mayoría murió de hipotermia, pero tres presentaban fracturas en las costillas y en el cráneo. A una mujer le arrancaron la lengua. Sin embargo, los cuerpos no presentaban moretones o contusiones. Además, la piel de todos los cadáveres presentaba una extraña tonalidad rojiza, sus cabellos se volvieron grises y sobre sus rostros quedó una mueca de horror. Los especialistas descubrieron que la radiación en la ropa de los muertos era diez veces superior a la normalidad. De repente el caso simplemente fue silenciado. Lo que sucedió aquella noche sigue siendo un misterio hasta hoy” dice Ivantsov.




En el tercer puesto de los lugares más temidos de Rusia se encuentra la cordillera de Medveditskaya, situada en la región de Zhirnov, en Volgogrado. Este lugar pareciera la casa de Thor, pues aquí se suceden terribles tormentas de rayos: desde centellas hasta rayos fuertes que cortan árboles como mantequilla y dejan marcas en las rocas. Si agregamos a esto un suelo sumamente contaminado con elevados índices radiactivos y misteriosas y regulares muertes de animales podremos entender por qué este sitió está aquí. Timur Ivantsov reveló un secreto sobre estas montañas

“Túneles de origen desconocido, situados a una profundidad de aproximadamente 20 metros, con entre 10 y 20 metros de diámetro. Los habitantes locales están convencidos de que funcionan como bases para los OVNIS o que son ciudades subterráneas de bandidos, donde ocultan los tesoros robados. Además de todo esto de la tierra emanan extraños manantiales. Si en un punto el agua es pura, en otro el manantial está totalmente envenenado”.

Los científicos todavía tienen mucho que descubrir sobre la existencia de estas zonas “anómalas” o geopatógenas y por qué concentran tal cantidad de sucesos paranormales.

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