Con los orígenes de la religión, comenzó la práctica de expulsión de demonios y espíritus malignos, que habitan, según los creyentes, lugares y cosas, aunque también personas. A tientas y sin mayores instrucciones, los llamados exorcismos se realizaron primeramente sin ningún tipo de instrucción, hasta principios del siglo V, cuando fue creado el primer libro con fórmulas para exorcizar.

Aunque la fe católica sólo habilita a sacerdotes y obispos, existen casos de exorcistas autodidactas, que llevaron adelante algunos de los más escalofriantes rituales religiosos de exorcismo malogrado, verdaderos delitos que acabaron con vidas humanas.

–Charity Miranda Martin: cuando cumplió los 17 años, esta muchacha se vio sumida en una prolongada depresión, que al cabo de dos meses resultó ‘obra del diablo’, a los ojos de su madre. Convencida de ello, pidió ayuda a Serena y Elizabeth, sus dos hermanas, para realizar un ritual que se prolongó por siete horas. Sobre el final, su madre anunció a las hermanas que el demonio no abandonaría el cuerpo de Charity, sino hasta asfixiarla. Entre todas, la inmovilizaron, y su propia madre se encargó de asfixiarla con una bolsa de plástico.

–Amora Bain Carson: un buen día, la pareja de Jessica Carson, madre de Amora, una bebé de 13 meses, aseguró que la niña estaba poseída por el diablo. Inmediatamente comenzaron a reunir dinero para pagar los servicios de un sacerdote que la exorcizara, lo que no pudieron lograr. Entonces, decidieron llevar adelante el ritual por sus propios medios. Corría el año 2008 cuando Amora resultó asesinada, tras recibir 24 mordidas, múltiples golpes en el cráneo y contusiones en todo el cuerpo. Según la justicia, la pequeña murió por el impacto de un golpe de martillo, propinado por la pareja de su madre, sospechoso además de haberla violado previamente.


–Terrance Cottrell Jr: aunque este niño fue diagnosticado con autismo, las autoridades de una iglesia local opinaron que se trataba de una posesión demoníaca. Así, todas las semanas, su madre se ocupaba de llevarlo al templo para realizar una serie de rezos exorcistas. Corría el año 2003, cuando durante una sesión de exorcismo, el ministro de la iglesia a la que asistía decidió sentarse sobre el pecho del niño para conjurar una serie de oraciones. Entonces, dada la presión ejercida sobre su tórax, Terrance dejó de respirar, hasta que murió.

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