Hola, no soy mucho de escribir emails, pero sentía que tenía que compartir esta historia con ustedes, así que con la ayuda de mi sobrino, voy a contarte una historia que me ocurrió a mí, antes que nada me llamo José Saravia, soy nacido en un lugar de salta que se llama Aguaray, está bien al norte de la provincia casi al límite con Bolivia, es un lugar inhóspito y muy difícil para vivir aun hoy tiene mucho monte. 

En aquella oportunidad, de la que, quiero contarles, habíamos arreglado con un amigo para ir a pescar a un rió que se llama itiyuro, era un lugar, al que nosotros conocíamos muy bien, ya que nos habíamos criado ahí, fuimos a la tarde cerca de la oración, llevábamos una escopeta también que era del padre de mi amigo y una linterna que usábamos para cazar. 


En ese tiempo, no teníamos cañas de pescar, así que poníamos la tanza con los anzuelos con la carnada y lo atábamos a un palo que luego clavábamos en la tierra se lo dejaba ahí, nosotros lo teníamos que revisar de vez en cuando, atamos los caballos a un árbol y salimos a caminar un poco el monte para ver si podíamos cazar algo. 

Habría pasado una hora y media, más menos de estar ahí, volvimos para revisar las líneas, después de hacer eso, decidimos volver al campo para ver si cazábamos unas vizcachas y nos fuimos de nuevo, caminando por el costado del rió, hasta llegar a un lugar donde el rió hace una curva , por ahí entramos al monte. 


Yo iba iluminando con una linterna, después de una pequeña lomada de tierra, nos dimos con un pozo muy grande, pero de poca profundidad, donde vimos que se movía algo , yo alumbro con la luz , hacia ese lugar y vemos tres personas, que después, nos dimos cuenta que eran mujeres, por el cabello largo , estaban casi desnudas, pero tenían como unas túnicas con las que se tapaban , vimos en el medio de ellas velas encendidas y de inmediato nos dimos cuenta que eran curanderas o brujas como nosotros le decimos en el campo. 




No llegamos a darnos vuelta, que ya sentimos una risa, que nos hizo doler los oídos, era muy fuerte, nos apuramos para llegar hasta la orilla del rió y en ese tramo que no era más de 100 metros tuvimos una experiencia horrible, yo caminaba haciendo la punta por que llevaba la linterna y mi amigo me agarraba del hombro, esa risa se la comenzó a escuchar, ambos lados del camino, era muy aguda 


En un momento cuando me doy vuelta, porque sentí algo frió, al mirar me di, con que no era mi amigo el que tenía su mano sobre mí, sino que era una persona cuyo rostro, era como un animal, sonara extraño, pero la cara era la mezcla de una persona con la de un chancho, grite suéltame, insultando corrí hasta llegar a la orilla del rió.


Me quede esperando por un momento y al ver que mi amigo no venia, empecé a gritar llamándolo por su nombre, vi al borde del monte entonces a tres personas, que eran las mismas mujeres que vimos en el pozo, cada una con una vela en la mano, caminaban en círculo alrededor de algo. 



En eso escucho, a mi amigo, que me llamó por mi nombre 2 veces, con mucho miedo apunte la linterna hacia el lugar y fue igual a cuando hay 3 o 4 caranchos (se asustan y levantan vuelo) eran como pájaros grandes pesados, pude ver a mi amigo tratando de pararse, corrí hasta el, que estaba llorando, lo ayude a pararse porque estaba casi paralizado del miedo. 



Comenzamos a caminar para donde, estaban nuestras cosas, al llegar nos damos, con los caballos muertos y tapados de moscas, recuerden que era de noche, no sabíamos que hacer, pero ninguno de los dos, tenía ganas de cruzar el monte para salir de ahí, esa noche. 



Así que nos fuimos junto al rió y nos quedamos ahí, toda la noche, fueron unas horas de mucho terror, a la distancia como a unos 40 o 50 metros veíamos las luces de las velas, moviéndose de un lado al otro, nosotros con miedo, solo nos pusimos a rezar, porque sabíamos que estaban allí, gracias a Dios no se acercaron, como a las horas esas luces desaparecieron mientras se escuchaban unas risas a lo lejos. 



Al llegar la mañana, apenas aclaro con la luz del sol, comenzamos a caminar y al pasar al lado de los caballos, nos dimos cuenta que despedían un olor a podrido muy fuerte y que estaban completamente llenos de gusanos como si hubieran estado muerto desde una semana atrás, sacamos las monturas y nos fuimos. 


Caminando llegamos a la casa de un señor que era de la zona, su nombre era segundo, le contamos todo lo que vivimos horas antes y como nos vio muy asustados, nos acerco en una rastrojera hasta nuestras casas, nos dijo este hombre que aquello que nos paso fue a causa de unas brujas del lugar, que siempre andaban en el monte de noche haciendo daño, que todos los que vivían en ese lugar sabían de estos episodios. 


Ya cuando este hombre nos dejó en nuestras casas, mi amigo más calmado, me comenzó a contar, que en el momento en que caminábamos después de ver a las brujas en el pozo, estando agarrado de mi hombro, vio como una sombra lo abrazo y por mas que trato no pudo ni siquiera gritar, el veía como yo me alejaba y como una de esas mujeres fue detrás mío pero que la misma no tenia piernas. 


Cuando él, me ve correr para el rió, estas tres brujas lo rodearon y lo fueron sacando del monte golpeándolo, todas ellas se desplazaban en círculos alrededor suyo, mientras le tiraban cebo de vela, nos fijamos y vimos que ese cebo estaba en toda su ropa aun, nunca mas volvimos a cazar de noche después de aquello.................

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